Las discrepancias con el Ayuntamiento actuaron como detonante
El pasado mes de enero, Juan Arias reconocía que las arcas del club estaban vacías debido a que no habían llegado los 700.000 euros comprometidos por el Ayuntamiento de León. Reconoció también que la falta de liquidez había impedido pagar las dos últimas mensualidades a los jugadores.
Las relaciones con el Ayuntamiento se enturbiaron. Y mucho. El equipo de gobierno pidió paciencia y comprensión para la delicada situación económica municipal que habían heredado. Arias recordó que el Ademar es un club de élite y que sólo estaba pidiendo el cumplimiento de los compromisos adquiridos. El alcalde tercia para subrayar que si tiene que prorizar los fondos entre una guardería municipal y el Ademar, siempre elegirá la primera opción.
En un momento dado, Arias comunica a sus íntimos y a sus directivos que si la situación sigue así y se enquista sopesaría dejar la presidencia. Acto seguido, una filtración interesada se encarga de poner en marcha el sentir del presidente y al final la bola ya fue imparable.