Fútbol | Primera División
El Valencia se aferra a Europa (3-1)
La expulsión de Adriano y los penaltis absurdos de Escudé y Navarro marcaron un duelo en el que el Sevilla mandó de inicio. Los valencianistas consolidan su cuarto puesto para la Champions

El delantero del Valencia David Villa celebra su gol, que abrió la victoria
El Valencia se aprovechó de tres errores pueriles de Adriano, Escudé y Navarro que supusieron una expulsión y dos penaltis para remontar ante el Sevilla y consolidar su cuarto puesto de Champions a costa de Atlético y Villarreal. No fueron mejores los chés en un duelo intenso pero saldaron las cuentas pendientes de la Copa al aprovecharse de fallos puntuales, impropios de un equipo con la experiencia del hispalense.
Los de Manolo Jiménez, que soñaron por momentos con la segunda plaza y ahora ven peligrar la tercera, salieron como una moto. Les servía el empate pero acorralaron al adversario. Kanouté avisó antes de que Escudé marcara diferencias a la salida de un córner.
Superado por un rival de entidad, el Valencia apenas encontraba la fórmula para acercarse a Palop. Y cuando cruzaba el centro del campo, los contragolpes eran harto peligrosos. Kanouté, Perotti y Romaric pudieron ampliar la renta pero César sacó la cara por los suyos. Caminaba el partido inclinado hacia el lado sevillano hasta que en el último minuto del primer tiempo Adriano se pasó de frenada, entró a destiempo a Villa y se llevó la roja directa.
Quizá era de amarilla nada más pero el brasileño ya tenía una. El Valencia respiró y se desmelenó hasta el descanso. Y empató porque Escudé hizo un penalti tontorrón sobre Mata que Villa transformó con suma calma. En un minuto cambiaba todo, igual que ocurrió cuando los valencianos cayeron en el torneo del K.O.
Se esperaba un Sevilla encerrado en la reanudación pero no, mantuvo el tipo y, curiosamente, sufrió más en las contras del Valencia, algo impensable cuando uno juega en inferioridad numérica.
Un tiro de Villa a la cepa del poste fue, sin embargo, la única ocasión local hasta el tramo final. Parecía entonces que el Valencia podía ser víctima de su ansiedad, que el Sevilla podría golpearle incluso, pero Navarro se cubrió de gloria a ocho minutos del final. Imitó a Kluivert, sacó una mano en un centro y provocó un penalti que, ya sin Villa, aprovechó Mata.
Nadie se acordaba ya en Mestalla de las sustituciones de Joaquín y El Guaje. El duelo de Champions se cerró con los valencianos desmelenados, el gol de Pablo Hernández y un Sevilla perdido en broncas.
Al final, el Valencia devolvió al Sevilla la medicina que el conjunto andaluz le había aplicado cuando iba por delante en el marcador, ralentizó el partido y, en tiempo de prolongación, en un contragolpe, estableció el 3-1.