Fútbol | Liga de Campeones
El Barça se juega en Londres y frente al Chelsea la posibilidad de optar a la triple corona
El Barça se presenta en Londres con la moral por las nubes tras el 2-6 en el Santiago Bernabéu pero con los pies en el suelo debido a los problemas defensivos con los que afrontará el partido de vuelta de la semifinal de la `Champions League´ ante el Chelsea (20.45 horas, Canal Plus). La baja de Milito desde la pasada temporada, la lesión de Márquez en la ida y la sanción de Puyol dejan a Piqué como único central de garantías para hacer frente a la estrategia a balón parado de los blues, uno de sus fuertes. El compañero del catalán en la zaga podría ser Abidal. Parece la opción más fiable para Guardiola. Cáceres sí es un central real, pero se ha mostrado inexperto y nervioso en el manejo del balón en su primera temporada en el Barça. Otra opción es reconvertir a uno de los dos pivotes defensivos por su envergadura: Touré, que conoce muy bien a Drogba, pues ambos son compañeros en la selección de Costa de Marfil, o Busquets, chico para todo que la temporada pasada ya fue utilizado como central. La otra incógnita es Henry, que duda hasta última hora debido a un golpe en la rodilla que recibió en Madrid, donde se ganó el respeto definitivo del barcelonismo por sus dos goles. No parece nada grave, pero si no puede jugar Iniesta pasaría a la izquierda del ataque y Keita podría ser el elegido para reforzar la media. Aunque el 0-0 de la ida en el Camp Nou creó una cierta desilusión, el cuerpo técnico azulgrana y todos los jugadores ya están convencidos de que es un buen resultado para intentar plantarse en la final de Roma el 27 de mayo. La exhibición ante el Madrid ha dejado claro que es muy difícil que este equipo que lleva 100 goles en la Liga vuelva a quedarse sin marcar. Y como dijo Eto´o el día después del empate sin goles, «hay que valorar el cero en nuestra portería porque allí no necesitamos ni ganar: nos vale con un 1-1». El problema es que Hiddink es un entrenador muy estudioso que no dudará en retrasar las líneas lo que sea necesario, a la espera de algún un contragolpe letal. La táctica del autobús no encaja con la filosofía del técnico holandés ni con el talento que tiene en su plantilla, pero la utilizó en el Camp Nou y le salió bien. No será el primer entrenador que juega de la misma forma en casa. Puede parecer impopular, pero también es una postura inteligente cuando el rival es superior técnicamente. Al fin y al cabo, si el Barça quiere tener el balón lo va a tener porque dispone de los jugadores adecuados para ello. Lo que sí puede intentar Hiddink con la corpulencia de sus jugadores es cerrar huecos y sacar partido de la pegada de Drogba o Lampard, futbolistas que saben aprovechar un balón en la zona de peligro.