Balonmano | Balance a la temporada del Ademar
Ribera: «Nuestra temporada ha sido buena, le daría un bien alto»
«Lo más positivo es un título: la Copa Asobal y el billete para jugar la Liga de Campeones»
El Ademar ya está de vacaciones. Atrás quedan meses intensos. Algunos muy intensos. El equipo acabó quinto en la liga —aunque estuvo peleando hasta la última jornada por la tercera plaza—, y llegó en la Liga de Campeones a las puertas de la semifinal. Y lo mejor vino con el fin de año cuando en diciembre protagonizaron la gran machada de hacerse con la Copa Asobal en casa del Barcelona. Un nuevo título. El sexto que llega a las vitrinas del club leonés para seguir alimentando la historia. Sólo por eso el balance tiene que ser necesariamente bueno. Los títulos están muy caros. Son un bien escaso y agarrar uno es para estar más que contentos. En lo positivo, el técnico Jordi Ribera lo tiene claro. «El balance es un título, billete para la Champions y en la liga se puede decir que peleamos por ser terceros hasta la última jornada». «Si hubiésemos acabado entrando en plazas de la Copa Asobal —añadió— todos estaríamos felices y contentos y diríamos que la competición la saldamos con un notable. Si nos hubiésemos clasificado entre el tercero y cuarto sería una temporada de notable. Y si además nos hubiésemos clasificado para las semifinales de la Champions hubiese sido una temporada sobresaliente», dijo haciendo autoexamen. En todo caso, al técnico se le nota satisfecho. «Pienso que hay que considerar la temporada como buena. Yo le daría un bien alto porque hay que tener en cuenta que comenzamos con una profunda renovación en la plantilla con nueve jugadores nuevos. Recuerdo que se decía que este iba a ser un año de acoplamiento, un año en el que hay que dar tiempo a los fichajes y apenas cuatro meses después estábamos levantando un título: la Copa Asobal. Uno de los títulos más meritorios porque nos daba la clasificación para la Liga de Campeones», subrayó Ribera. Por desgracia, las cosas cambiaron bastante en la segunda vuelta. Pareció como si la Copa Asobal fuese el pico más alto y al Ademar le entrase el mal de las alturas. «Las cosas no nos salieron bien. Lo más negativo fue el primer partido de la segunda vuelta que perdimos en Alcobendas. El equipo tenía que haber ganado aquel encuentro porque esos dos puntos fueron los que hemos arrastrado en la competición», recuerda Ribera. Cuando acabó la Champions el equipo fue cogiendo aire y volvió a crecerse. «En la Copa del Rey perdimos el partido con el Barcelona que fue a la postre el campeón. Y se ganó con solvencia en pistas complicadas como Logroño o Granollers». En esa segunda fase el Ademar pagó sin duda el desgaste que supone disputar la Liga de Campeones al máxim nivel. «Hablamos de desplazamientos muy largos, de arbitrajes, de la dureza de los partidos como el que nos tocó vivir en Veszprem (Hungría). Pienso que el equipo lo notó y lo acusó. Hemos tenido un equipo muy joven en la pista. El año pasado había partidos muy igualados que solventábamos por la experiencia de la plantilla y esta temporada hemos echado algo de menos esa dosis de veteranía. Esos dos o tres minutos de balonmano control y que significan que partidos que acabas perdiendo de un gol los ganas de uno», reflexionó por último Jordi Ribera.