Raíces y esencias leonesas
El corro | marro
Algunas disgresiones. «Pelota vasca. Pelota y vasca: términos casi sinónimos. El deporte como círculo funcional biológico es sustancial para comprender al país vasco». Mantengan el párrafo y sustituyan lo de pelota vasca por lucha leonesa. Aparte de la asimilación de deporte «como círculo funcional biológico», según la lúcida calificación de caro Baroja, ¿no son también casi sinónimas las dos palabras que integran la denominación de lucha leonesas? ¿Es o no consustancial nuestra lucha con el sentimiento leonés, la esencia y la entraña misma leonesa? Su alma y su espíritu. Por consiguiente, no tanto por el cultivo de la fuerza física, por el vigor corporal, como por las posibilidades y vicisitudes de imaginación, de vivencia íntima-¦
Con el factor añadido de la -digamos- incorporación de la naturaleza. Se cuenta que en una ocasión se le preguntó a Dionisio de Azkue sobre los elementos que forjaban la raza. «Dunixi» no se acordó del factor tal o cual; de la sangre, ni de las veneradas tradiciones, ni de la lengua, ni del folklore-¦ el paisaje y el viento» contestó. El paisaje y el viento; la montaña y la ribera, desde aquí.
Todavía no se comprenden en nuestra sociedad cultural las palabras de Schiller: «el hombre es hombre completo cuando juega y disputa-¦». Cuando compite. Y aún es más triste si cabe cuando lo que está en cuestión, lo que se cuestiona de algún modo, es la educación de la persona, la formación del ciudadano, la cultura y la realización de un ciudadano como tal. Su autorrealización en suma. Esencia leonesa. Nuestra lucha, y de nuevo reivindicamos su apellido, debiera ser para nosotros los leoneses algo más que un deporte. Alma y esencia misma del ser leonés. «Al luchador le hacen el correr monótono del arado en la ribera y el silbido estridente de la guadaña en la montaña-¦» en una cita de Ángel Tejerina que recoge en su libro costumbrista Fidel González lago. Recuerden, «el paisaje y el viento». Porque la raíz de nuestra lucha es cien por cien leonesa. Y nuestra lucha nunca se podrá desligar de le-o-ne-sa: su feliz complemento leonés. Salvador de Madariaga dejó escrito que «Asturias es el más universal de los reinos españoles, porque mientras otros, como Cataluña, quieren parecerse a Europa, Asturias quiere parecerse a sí misma». También aquí sustituyan lo de Asturias por León-¦ y verán qué bien suena. Raíces leonesas. Ya saben, raíz popular y proyección de futuro. Rematamos las palabras deBaroja enlazando raíces y modernidad, orígenes y expectativas, sirviéndonos de Juan Pedro Aparicio: «la cultura popular no es solamente nuestro pasado sino también nuestro futuro». Y el intelectual ha de permanecer al lado de su pueblo y de su historia; de su pasado-¦ a incorporar a su futuro.
Se trata, en suma, de conocer y divulgar este legado histórico. Mas surge inevitable la amargura en palabras también de J.P. Aparicio «pero es que hay algo que el resto de España considera que es específicamente leonés?». Reflexión que posiblemente le llevase a abordar sus «pugna s, heridas capturas, expolios y desolaciones del viejo reino». Rebajemos el tono no pretendidamente erudito con enumeraciones de bibliografía-citas. Superando desencantos que parecen desprender el párrafo anterior, dos sentencias populares harto conocidas que mueven a la reflexión en esa clave de enraizamiento: «el pueblo que no conoce las raíces de su historia está obligado a repetirla»; y sobre todo «el árbol que carece de raíces se lo acaba llevando el viento». Frente a la maledicencia de la progresía ésa que se alinea con eso tan cursi de ciudadanos del mundo para soltar que «solo son leoneses los que no pueden ser de otro sitio y solo puede presumir de leonés el que no puede presumir de algo más», contraponemos la castiza exageración del insigne cronista de Astorga Luis Alonso Luengo: «a los leoneses hasta en el andar se les nota el ejercicio de mil años de corte».