Diario de León

rugby. fraude histórico

Trampa en el rugby con una cápsula de sangre

Un jugador y su entrenador pactan una falsa lesión con un artilugio de cine

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agencias | madrid
León

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Unas imágenes de televisión del canal Sky Sports fueron la prueba por la que se empezó a investigar y se decidió culpar a los culpables de uno de los casos de fraude deportivo más llamativos que se conocen en el rugby.

La historia comienza cuando Tom Williams, jugador de los Harlequins, equipo de rugby que milita en la Guinness Premiership inglesa, ingirió una cápsula que al romper en su boca liberó un líquido similar a la sangre y que se utiliza en el cine. Los árbitros se creyeron la farsa y permitieron a su entrenador, Dean Richards, sustituir a al «actor» y deportista por otro jugador.

Faltaban cinco minutos para el final del encuentro de cuartos de final de la Heineken Cup, equivalente a la Liga de Campeones de fútbol, que disputaban los Harlequins con el Leinster. Con todos los cambios reglamentarios ya realizados y el marcador en contra 5-6, los Harlequins atacaban con todo buscando desesperadamente anotar para ganar el partido.

La normativa del rugby permite sustituir a un jugador que sufra un corte desde el cuello para arriba aunque ya se haya agotado el cupo de cambios. Con este panorama, el técnico del equipo de Twickenham puso en marcha su plan: Tom Williams se sacó de las medias una cápsula, se la metió en la boca y la mordió. La falsa sangre hizo el resto. Los árbitros dieron el visto bueno al cambio.

E n lugar de Williams saltó al terreno de juego Nick Evans, un experimentado pateador con el que Richards esperaba lograr un golpe vencedor.

Evans no pudo evitar la derrota y los Harlequins quedaron fuera de la Champions0 del rugby. El Leinster, por su parte, también superó las semifinales y se plantó en la final, donde venció a los Leicester Tigers. Fue su primer título en la máxima competición continental. Las sanciones para los implicados en el caso marcan un antes y un después. La federación de rugby no permitirá a Williams volver a jugar hasta julio de 2010. Además, el entrenador que fue despedido, ha sido inhabilitado por un periodo de tres años. Por último, Steph Brennan, uno de los médicos del equipo, también hoy fuera de los Harlequins, no podrá ejercer su profesión durante los próximos dos años. A las sanciones individuales hay que añadir una al club, que deberá pagar alrededor de 250.000 euros.

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