BALONCESTO. LIGA LEB-ORO
El primer test acabó en derrota (59-42)
Baloncesto León cede ante el CAI Zaragoza en un choque donde la falta de rodaje y el juego interior fueron determinantes para inclinar la balanza en su contra

Álex Urtasun anotó cuatro puntos ante su ex equipo.
Baloncesto León pasó el primer examen de la pretemporada ante uno de los favoritos al ascenso, el ex ACB, CAI Zaragoza y lo hizo con una derrota previsible, sobre todo por su escasa anotación: los cuarenta y dos puntos quedan como uno de los marcadores más raquíticos de su historia. Con Dustan Moreira jugando unos minutos, Pablo Llamas y Diego Domínguez se quedaron esta vez a la espera de una oportunidad futura. El plantel de Javier de Grado presentó facilidades a los aragoneses pese a que estos hubieran jugado otro partido veinticuatro horas, y demostró que necesita potenciar su plantilla, a día de hoy incompleta y falta de recursos. Sólo Iturbe superó los diez puntos, mientras que el resto estuvo a un nivel muy discreto, incluso Urtasun, del que se esperaba que su motivación le hiciera más resolutivo.
Comenzó mandando el CAI, que rápidamente cogió distancias hasta irse al 7-2, diferencia que fue creciendo ante la pasividad de un Baloncesto León blando en defensa, lento en los ajustes y espeso en ataque, lo que se confirmó con un 12-4 que dejaba patente la floja puesta en escena de los leoneses. No mejoró el Baloncesto León, que no encontró fórmulas para anotar, llegando al final del primer cuarto con solo seis puntos en su haber
No hubo variación en el segundo cuarto, en el que el CAI siguió imponiendo un ritmo que no podía alcanzar el Baloncesto León, con muchas pérdidas de balón y problemas en la dirección del juego, donde ni Calvo ni Bernabé supieron llevar al equipo a una posición estable..
El equipo aragonés jugaba cómodo y se instaló en los quince puntos de ventaja. No hubo noticias del Baloncesto León, tampoco tras el descanso. No hubo reacción, y pese a la rotación de jugadores, el guión era el mismo. Sólo algunas acciones e Schraeder dejaban alguna señal, pero que resultaba anecdótica frente al juego pletórico de los aragoneses, que daba minutos a sus jugadores menos habituales sin que se resintiera su rendimiento.
Entrado en el tercer cuarto, el Baloncesto León seguía alejado en el electrónico y dando síntomas de claudicar. Con 45-25 había poco que hacer, y aunque el último cuarto terminó igualado a doce, fue más porque el CAI levantó el pie del acelerador y permitió alguna licencia al equipo de Javier de Grado, que no tuvo ni ritmo ni ideas en un partido que, dentro de su contexto, debe de servir para corregir errores y mejorar progresivamente a medida que se acerque la competición. Y es que a los leoneses aún les faltan dos de sus puntales (los pívots extracomunitarios) además de llevar apenas semana y media de entrenamientos (algunos jugadores como Schraeder y Fontet bastante menos). Y eso se notó ayer ante los zaragozanos.