Un ciclista distinto conalma de depredador
Decir que Alejandro Valverde es un ciclista distinto no es decir nada nuevo. No es un consumado escalador, una de esas especialidades que cada vez tienen menos inquilinos, ni tampoco un especialista contra el crono. Lo que ha sido siempre es un ganador. Se ha convertido en un ciclista completo, que no destaca en nada, todo lo hace bien y, eso sí, continúa ganando. En los últimos diez años, desde Jan Ullrich, se han impuesto en la prueba tanto los escaladores como los contrarrelojistas. Los triunfos de Casero, Aitor González, Vinokourov y Menchov igualan las victorias de Heras. La montaña de la Vuelta no tiene nada que ver con la del Tour y el Giro, pero en el caso de Valverde ha ganado la Vuelta más dura de los últimos años. Demasiada dureza que le ha obligado a tomarse la carrera con pocas alegrías y mucha seriedad.
Ni siquiera los abandonos han superado a los que ha habido en otras ediciones. Once equipos han conseguido triunfos y otros once se han ido de vacío. Sólo dos corredores españoles han logrado ganar etapas: Custavo Veloso y Juanjo Cobo.