Diario de León

Más liebres que perdices

En la zona de los Oteros no abundan en exceso pero, comparado con la perdiz, la recuperación de las «rabonas» es más evidente

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pedro vizcay | león
León

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A tenor de los resultados obtenidos hasta la fecha parece que nos encontramos ante una cierta recuperación en las poblaciones de liebres. Tanto los campos del sur de León, especialmente en las proximidades de masas boscosas de encina, como en las zonas de media montaña, rara es la cuadrilla que no consigue colgar alguna rabona en cada jornada desde que comenzó la temporada de caza. También es cierto que son varios los acotados que han decidido vedar la liebre o limitar el cupo a un ejemplar, así sucede por ejemplo en Pajares de los Oteros o Vallecillo de las Matas entre otros, pero en estos cotos también se van viendo aunque no se las cace.

En la zona de Oteros no abundan en exceso, pero comparado con la perdiz, la recuperación de las «rabonas» es mas evidente. En las zonas de regadío, menos lebreras, el roedor se encuentra por lo general encamado en los cultivos de maíz, pero a medida que avance la cosecha, y siempre que se disponga de buenos perros, se cazarán mejor. Hasta que comenzaron las lluvias, hace una semana, la cosecha avanzaba a buen ritmo, pero ahora los campos están encharcados y pasará bastante tiempo hasta que se vuelva a cosechar.

En la Península Ibérica hay tres especies de liebres: la liebre de piornal, la liebre europea y la liebre ibérica . De estas tres especies la más extendida y abundante en España es la liebre ibérica, un endemismo ibérico que podemos localizar en Andalucía, ambas Castillas, Extremadura, Levante y algunas zonas de Galicia y de la Cordillera Cantábrica, pero no está presente en el oeste de Galicia, ni en el occidente de Asturias. La liebre de piornal, de tamaño mayor, tiene un área de distribución muy restringida, en ambientes montanos, en alturas superiores a los 1.000 metros, de tal modo que sólo está presente en la Cordillera Cantábrica y montes de León, siendo Asturias y León los territorios que cuentan con una población más abundante de liebre de piornal.

En las zonas llanas de secano se sigue practicando la caza con galgo, un deporte realmente emocionante. En algunos acotados se reservan zonas específicamente para los perros de persecución. «La liebre para el galgo» es la tradición de la campiña cerealista. Hasta la pasada semana se ha podido cazar, pero con el campo encharcado este tipo de caza encuentra una notable dificultad, ya que los perros de finas patas se atollan en los sembrados y tierras aradas, mientras que las liebres se defienden perfectamente. Cuando comienza a helar las rabonas suelen aproximarse a las zonas húmedas, regueros y juncos. «En enero busca la liebre en el reguero» dice el refranero popular.

El auténtico aficionado a la caza menor busca la perdiz y, si se arranca, tira a las liebres. Buscarlas expresamente requiere tiempo y conocimiento. Un cazador inexperto puede pasar a escasos metros sin percatarse, mientras que hay «veteranos» que las ven en la cama. José Antonio González, de Villamandos, es uno de estos expertos: «Para mí es un año normal de liebres. No hay tantas como hace años, pero se ven bastantes más que la temporada pasada, especialmente en el monte». En el monte, sin embargo, los galgos no pueden «correrlas» y para las escopetas constituyen un tiro bastante difícil. En todo caso una liebre cocinada con patatas o con judías, regada con un buen vino de Pajares puede ser la solución para la cuadrilla en una mala jornada de caza.

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