fútbol. primera división
Pellegrini, el azote del Valencia
El entrenador del Real Madrid le tiene tomada la medida al conjunto valenciano contra el que no ha perdido en sus últimos cinco enfrentamientos en Liga

El entrenador del Real Madrid, Manuel Pellegrini, no contará con kaká y Ronaldo para el partido del
Manuel Pellegrini, entrenador del Real Madrid, equipo que se enfrenta el próximo sábado al Valencia en Mestalla en la decimocuarta jornada de Liga, le tiene tomada la medida al conjunto valenciano contra el que no ha perdido en sus últimos cinco enfrentamientos cuando dirigía al Villarreal.
El preparador chileno, que visitará por primera vez Mestalla como técnico madridista, no pierde con el Valencia en Liga desde el 7 de enero de 2007, cuando el conjunto valenciano se impuso al Villarreal por 0-1 en El Madrigal.
Desde entonces, Pellegrini se ha enfrentado al club de Mestalla en cinco ocasiones, con un balance de cuatro triunfos y un empate y lo que destaca más en esos partidos es que consiguió quince goles a favor, a una media de tres por encuentro.
Al frente del Villarreal se impuso por 2-3 en la 2007-2008 y 0-3 en el estreno de la 2008-2009, mientras que en su última visita a Valencia empató a tres. También en El Madrigal se mostró inexpugnable ya que goleó por 3-0 en la 2008-2009 y repitió una temporada después (3-1).
En la competición en la que no tuvo tanta suerte fue en la Copa del Rey, ya que perdió por 1-0 en los octavos de final de la temporada 2005-2006 y fue eliminado tras haber caído también en la ida por 0-2.
Por otra parte, el delantero y capitán del Real Madrid Raúl González afirmó ayer que tiene «ganas» de continuar trabajando para que se «cuente» más con él, ya que, subrayó, «aunque estoy jugando menos, me entreno mucho para seguir jugando y disfrutando de la profesión que más me gusta, que es el fútbol». Raúl González, que el pasado sábado no fue titular en el partido ante el Almería en el Santiago Bernabéu y el martes, tan sólo disputó 20 minutos contra el Olympique de Marsella, aseguró que no se puede «quejar» del momento que vive, tanto personal como profesional.