BALONMANO. LIGA ASOBAL

El Ademar se va de vacaciones tercero

Su victoria ante el Toledo y el empate del Valladolid le aúpan a la tercera plaza

Stranovsky en uno de sus característicos vuelos antes de batir al meta lituano del Toledo.

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GEORGINO FERNÁNDEZ | LEÓN
León

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Al final fue posible. El Reale Ademar se había planteado estos tres últimos partidos de liga como tres finales para pugnar por el Valladolid por la tercera plaza de la liga y firmó un pleno perfecto. Tres de tres y además con solvencia: CAI, Cangas y ayer el Lábaro Toledo (34-24). La victoria tuvo además un premio añadido porque permitió al equipo leonés auparse al tercer puesto de la Liga Asobal, desbancando al Valladolid que ayer empató en su visita a Granollers. Así, el Ademar se va de vacaciones de Navidad con el bronce colgado al cuello.

Con todo, el partido tuvo un arranque extraño. El Ademar podía haber mandado en el marcador tranquila y ampliamente pero entre el meta lituano Petkevicius y los postes, el equipo leonés llegó empatado a tres al minuto nueve. Y los tres goles fueron tres contraataques culminadas por el incombustible Krivoshlykov. Sin duda era un buen presagio porque ayer el Ademar hizo catorce goles de contraataque: casi la mitad de los conseguidos.

En ese arrranque pronto quedó claro que el ataque posicional del equipo leonés sabía jugarle al 5-1 defensivo plantado por el Lábaro Toledo pero lo que no sabía era como culminar las jugadas. Bicanic y Buntic, los cañoneros del equipo, no veían puerta. Todos sus disparos se estrellaron en el meta lituano. Y para colmo los de Ribera habían fallado ya dos penas máximas.

El empate persistía en el minuto quince: 6-6. Aún así, el juego del Ademar inspiraba confianza. En cuanto las cosas se asentasen mínimamente el Ademar se escaparía. Seguro. Sólo era cuestión de tiempo.

Buscando un revulsivo, Ribera introduce los primeros cambios. Aguirrezabalaga en el lateral por un Bicanic que no veía puerta y Dalibor Doder en el central relevando a García Vega para galvanizar el juego. Y la reacción llega: se abre la primera brecha en el marcador: 10-6 a falta de nueve minutos para el final de la primera mitad. El parcial es ya de 4-0. Y de los nueve tantos, siete fueron con la gran arma de este equipo: el contraataque. Y cuando esto sucede es que la defensa y la portería (ayer defendida por un gran Álamo que firmó un 45% de acierto con 20 paradas a 44 lanzamientos) están funcionando.

Buntic no hizo su primera diana hasta el minuto 27 pero por suerte ayer el equipo funcionó como tal y en ese momento los goles del croata no eran urgentes. Al final de los primeros treinta minutos se llegó con un 14-9 a favor del Reale Ademar.

El segundo tiempo sirvió para constatar en muy pocos minutos que el choque estaba resuelto. La defensa leonesa seguía siendo expeditiva y el colchón subió y se mantuvo entre los siete y los ocho tantos.

El partido cayó entonces en una fase de cierta relajación por parte de ambos equipos, pero más acusada por los de casa. El Toledo vió hueco y lo aprovechó. Llegó a ponerse a cuatro: 24-20 en el ecuador de la segunda mitad. La defensa leonesa dejaba más huecos y el ataque posicional se espesó.

Sin embargo y por fortuna fue algo pasajero. El equipo apretó de nuevo los dientes y la afición también echó una mano haciéndose notar. Un parcial de 3-0 culminado por un Buntic que volvía a ser el arma letal del Reale Ademar volvía a poner las cosas en su sitio.

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Ribera lo ve tan claro que saca al juvenil José Mario Carrillo que en su primera acción bate de penalti a Petkevicius y en la siguiente vuelve a hacerlo a la contra. Al final el canterano se va con tres goles. La mejor guinda a una gran victoria.