El ministro Blanco advierte a los controladores de que su paciencia «se está acabando»
Los vigilantes aéreos aguardan una llamada de Fomento para intentar alcanzar un acuerdo

Blanco acudió a la Feria del Pulpo de Carballiño.
El Ministerio de Fomento y los controladores aéreos no se tomaron ni un respiro en su continuo cruce de declaraciones durante el fin de semana. Los representantes de ambos volvieron a hacer público ayer su deseo de llegar a un pronto acuerdo, sin abandonar sus respectivas posiciones, para evitar una huelga que ha dejado en el aire las vacaciones de miles de personas.
El ministro José Blanco, que acudió a la Feria del Pulpol de Carballiño (Ourense), advirtió que la paciencia del gobierno «se está acabando» con un conflicto al que se le lleva buscando solución desde hace casi «cinco años». El titular de Fomento demandó a los controladores aéreos que lleven a la mesa de negociación representantes con autoridad suficiente para poder asumir los compromisos correspondientes que «digan si van o no a la huelga».
Blanco denunció que las peticiones de los controladores siempre son «trabajar menos y cobrar más», algo que tildó de imposible.
Además reiteró que una posible huelga va a causar «un grave daño a la economía y al turismo» nacional y subrayó que «no pueden tener a toda la sociedad en vilo».
La Usca se reúne el jueves. Por su parte, el portavoz del sindicato de controladores aéreos (Usca), Daniel Zamit, confirmó que el Comité Ejecutivo de esta organización se reunirá el próximo jueves, día 12. Explicó que con ello pretenden dar tres días de plazo a Fomento para que les vuelva a llamar y «se sienten en la mesa».
Si finalmente ese día se convoca la huelga, ésta sólo podría tener lugar a partir del 22 de agosto.
Zamit anunció que si los «avances» se trasladan a un «papel firmado» entonces retirarán su anuncio de convocatoria huelga. Algo que no creen que suceda «porque Aena sólo quiere rubricar lo que contiene el Real Decreto» referente a las condiciones de trabajo de los controladores.