CC.OO. y UGT afrontan la huelga como su reto más difícil en la democracia
Fracasado el diálogo social, solo el éxito de la convocatoria del próximo 29 de septiembre aliviará el futuro de las dos centrales sindicales mayoritarias

Los secretarios generales de UGT y CC.OO., Cándido Méndez e Ignacio Fernández Toxo.
CC.OO. y UGT afrontan su reto más difícil en la democracia. Fracasado el diálogo social solo el éxito de la huelga general del 29 de septiembre aliviará el futuro de ambas centrales y reforzará su imagen. Los líderes de los dos sindicatos mayoritarios, Ignacio Fernández Toxo y Cándido Méndez, ya se han enfrentado en reiteradas ocasiones a la pregunta de si continuarán en su cargo si la protesta apenas cuenta con seguidores. Los dos secretarios generales omiten una respuesta clara porque aseguran que «solo barajamos el éxito».
Argumentan que los efectos positivos de la protesta se producirán en dos fases. La primera, es obvia, supone que el Gobierno, incluso los empresarios, sea consciente el mismo día de la protesta de «la masiva participación» (que esperan conseguir) y del «profundo malestar de la sociedad», que si nadie lo remedia «pasará su factura en las urnas».
1397124194 La gran cita. No obstante, en este punto cualquier sindicato convocante de una huelga general arrastra desde 1988 un gran obstáculo casi imposible de superar, el rotundo éxito del 14-D, cuando ese día del último mes de aquel año CC.OO. y UGT convocaron una movilización similar. Entonces, el país quedó paralizado y el listón de seguimiento quedó demasiado alto para valorar posteriores protestas.
«La segunda fase será la de la rectificación», explicó Méndez. Se trata de un objetivo igualmente muy difícil de conseguir.
El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, advierte por activa y por pasiva de que «la agenda de la reforma se va a cumplir». Insiste en que «la economía y el mercado laboral necesitan reformas y hay que hacerlas ahora, si no no saldremos con fuerza de la recuperación económica». «El Gobierno va a cumplir con su responsabilidad», resalta el jefe del Ejecutivo.
Hasta la presente legislatura, los sindicatos mayoritarios y las patronales tenían entre su razón de ser el diálogo social, foro de debate y negociación entre Gobierno, centrales y organizaciones empresariales, cuyos resultados eran envidiados en muchos países europeos porque entre otras ventajas conllevaban la paz social. Era una manera de avalar su papel institucional ante los ciudadanos. CC.OO. y UGT tienen que recuperar su protagonismo público y social con el éxito de la huelga.