Bruselas advierte a España de que no cumplirá el objetivo del déficit en el 2011
El paro seguirá creciendo el próximo año frente a la mejora del resto de la UE
La Comisión europea confirmó ayer las dudas que despiertan en medios especializados, desde hace semanas, los escenarios que utiliza el Gobierno español para proyectar estimaciones de crecimiento, al concluir que en el 2011, el déficit fiscal del ejercicio será del 6,4% del PIB, cuatro décimas de punto por encima de los objetivos gubernamentales sobre los que se fundamenta el compromiso de retornar a la disciplina del Pacto de Estabilidad en el 2013.
La estimación comunitaria aparece recogida en las Previsiones Económicas de otoño del Ejecutivo de la UE, en las que se confirma la lentitud de la recuperación económica española, y su impacto negativo sobre el empleo. Este caerá aún el 0,3% en el 2011 y sólo mostrará un cambio de tendencia -”de un modesto 1,1%-” en el 2012. Con este panorama, el desempleo afectará este año al 20,1% de la población activa, al 20,2% en el 2011 y todavía al 19,2% en el 2012.
El comisario Olli Rehn, que presentaba estas cifras a mediodía de ayer en conferencia de prensa, reconocía la diferencia con las autoridades españolas sobre los escenarios para el cálculo del crecimiento futuro. Bruselas anuncia un 0,7% de aumento del PIB nacional en el 2011, cuando el Gobierno trabaja con una cifra del 1,3%. Aunque Rehn quitaba importancia a la diferencia de 4 décimas, recordaba el compromiso firme del Gobierno de Zapatero de situar el déficit presupuestario del 2011 en el 6% del PIB, y las promesas formuladas de hacer esfuerzos adicionales para conseguirlo, si los ya acometidos no basta
Sin respiro. Las previsiones comunitarias no dan respiro a España: vaticinan una progresión todavía negativa de la demanda interna en el 2011, hasta cambiar de signo en el 2012. El consumo privado evolucionará muy modestamente al alza el año que viene, en concordancia con las medidas de austeridad adoptadas por el Gobierno, y la tasa de ahorro privado continuará cayendo. En este entorno negativo, los costos laborales continuarán moderándose este año que viene, lo mismo que la inflación, que permanecerá en tasas muy discretas (el 1,5% el año que viene y el 1,4% en el 2012).
La que continúa su progresión rampante es la deuda, una vez que los sucesivos déficits presupuestarios son trasladados a pagarés. Lejos, muy lejos, queda el 36,1% del PIB que la deuda pública española sumaba en 2007. Este año cerrará al 54,4% del PIB, el que viene al 69,7 y en el 2012 al 73%, con lo que esto significa de detracción de recursos económicos de inversión productiva y su asignación al servicio de la deuda -”a pagar intereses-”.