La Unión Europea abre la puerta a los ajustes exigidos por Merkel y Sarkozy
El Pacto de Competitividad incluye desvincular la subida de salarios del IPC

Zapatero saluda a Sarkozy antes del comienzo de la cumbre en Bruselas.
La Unión Europea se embarcó ayer en uno de los procesos de reformas más ambiciosos de los últimos años empujada por la profunda recesión que mantiene contra la pared a buena parte de sus socios. Bajo el dictado de Angela Merkel y Nicolas Sarkozy -”la canciller parece decidida a tomar definitivamente el timón comunitario-”, los Veintisiete aprobaron en una cumbre del más alto nivel celebrada en Bruselas impulsar un Pacto por la Competitividad para apuntalar el crecimiento y blindar el euro. La propuesta franco-alemana, que todavía tiene que ser concretada al detalle, plantea entre otras cuestiones desvincular la subida de salarios del IPC y empezar a armonizar los impuestos de sociedades.
La aprobación del restrictivo paquete de medidas, que en realidad supone el primer paso hasta su configuración definitiva a finales de marzo, estaba directamente relacionada con la otra gran decisión de la cumbre: el fortalecimiento del fondo de rescate para los países asfixiados por la deuda soberana. Alemania, principalmente, exigía para respaldar el refuerzo del mecanismo de ayuda -”también pendiente de concretar-” que el resto de países asumieran los duros ajustes que ayer empezaron gestarse.
Merkel y Sarkozy, juntos. Merkel y Sarkozy llegaron al Consejo Europeo, el máximo órgano de decisión comunitario, decididos a sacar adelante su Pacto por la Competitividad. El presidente francés y la canciller aparecieron juntos desde primera hora en un claro gesto de determinación para sus socios. Además, después de la primera sesión de trabajo matinal -“dedicada a la energía-“, los dos mandatarios comparecieron conjuntamente para reforzar su imagen de unidad.
La escenografía no era para menos. Aunque en su declaración no concretaron las medidas que integran el pacto, ambos se aprestaban a abrir un melón peliagudo y delicado al que ya le habían puesto pegas países como Bélgica, Luxemburgo y Austria. Merkel y Sarkozy subrayaron que su propuesta persigue «defender el euro» y poner las bases para que todos los socios puedan «crecer juntos». «El mundo debe entender que la economía europea está en un proceso de convergencia hacia una mayor competitividad», proclamó el líder galo. «2011 debe ser el año para una nueva confianza en el euro», apostilló la canciller germana.
El contenido del Pacto por la Competitividad, que en principio sólo implica a la Eurozona aunque toda la UE está invitada a unirse, ha suscitado la preocupación de varios países -”entre ellos España-” por su apuesta por desvincular la subida de los sueldos del incremento anual del IPC. El eje franco-alemán aboga por una fórmula que una los salarios a la productividad y la marcha de las empresas. De esta manera y, según su perspectiva, se rompería la comunión de estos dos factores que se empujan mutuamente al alza.