Diario de León

CRISIS FINANCIERA

El Gobierno acuña un concepto de capital que relaja los requisitos a la banca

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MARIO BETANCORT / EFE

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El Gobierno pasa a utilizar la expresión " capital principal ", en lugar de " capital básico ", para referirse a los nuevos requisitos de solvencia a la banca, ahora relajados porque incluyen los bonos convertibles en acciones y los préstamos a las cajas con dinero público, entre otros conceptos.

La ministra de Economía, Elena Salgado, anunció el pasado 24 de enero que, a cierre de septiembre, las entidades que cotizan en Bolsa tendrían que tener un " capital básico ", técnicamente conocido como core capital , de al menos el 8% de sus activos ponderados por riesgo.

Ese requisito se elevó al 10% para las entidades con una dependencia de la financiación de los mercados mayoristas superior al 20% y que no cotizan o no tienen un socio que controle un porcentaje significativo de su capital. Condiciones que afectan principalmente a las cajas de ahorros.

Tras el anuncio de Salgado, el sector financiero se empezó a preguntar si las nuevas exigencias hacían alusión "en sentido estricto " a la definición de core capital de la normativa internacional de Basilea III, a la que la ministra se refirió.

Según dicha directiva, el core capita l está compuesto únicamente por el capital y las reservas, más las primas de emisión, por lo que para empezar deja fuera los préstamos a las cajas concedidos por el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB).

Fuentes del sector señalaron a Efe que " no resultaba lógico " que si las cajas, para recibir dinero público a devolver con un 7,75% de interés, habían emitido participaciones preferentes convertibles en acciones, ese dinero no pudiera contabilizar como capital.

Por eso, Economía empleó ya en uno de los primeros borradores del real decreto ley con medidas para reforzar el sistema financiero, un nuevo concepto que definió como " capital principal " y en el que ya incluía los instrumentos suscritos por el FROB.

De esta forma, la definición del Gobierno aceptaba el capital propio, las reservas, las primas de emisión y los instrumentos suscritos por el FROB, así como los intereses minoritarios, un elemento clave para los grandes bancos.

Sin embargo, al Ministerio le quedaba aún otro gran escollo por resolver: calmar los ánimos de las cajas que rechazaban que los criterios de solvencia fueran más exigentes con ellas que con los bancos, presionándoles a buscar capital privado para evitar la entrada del Estado como accionista.

Desde el principio, las intenciones del Gobierno dejaban a buena parte de las cajas por debajo del listón del 8% y penalizaban a todas aquellas que en los últimos años, con el beneplácito del Banco de España, saneaban sus balances con parte de sus reservas, manteniendo así sus resultados.

Partiendo de ese punto y temiendo las consecuencias que podrían tener para las cajas elevar los requisitos de capital hasta el 10%, según las mismas fuentes, Economía y el sector pactaron añadir nuevos elementos: los bonos convertibles en acciones, activos inmateriales y ajustes por valoración.

Quedaba diseñada así una fórmula de " capital principal " que Salgado comunicaba oficialmente esta semana por carta a las patronales de banca (AEB) y cajas (CECA), y que facilita a las entidades cumplir con las nuevas exigencias de solvencia.

Con los bonos convertibles en acciones, el principal beneficiado es el Banco Santander, mientras que con los activos inmateriales y los ajustes por valoración ganan varias entidades.

Los activos inmateriales permiten contabilizar como capital principal conceptos tan abstractos como la marca comercial, mientras que los ajustes por valoración ofrecen " posibilidades más interesantes ", a juicio de los expertos.

Por ejemplo, si una entidad no ha actualizado desde hace años el valor en libros de un inmueble, que ahora podría valer 100 millones pero sigue apareciendo valorado en 75 millones, puede anotarse una diferencia de 25 millones directamente como patrimonio, es decir, como reservas -el primer elemento del capital-.

Esta puesta en valor podría ayudar a varias cajas e incluso a bancos, a elevar su capital para así pasar más fácilmente las nuevas exigencias o, en su defecto, necesitar una menor inyección de capital, argumentaron los expertos.

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