Diario de León

Ordóñez predice un duro 2011 y dice que la credibilidad no está ganada

El Banco de España defiende que se vinculen los salarios a la productividad

El gobernador del Banco de España, Fernández Ordóñez.

El gobernador del Banco de España, Fernández Ordóñez.

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m. j. a./a. c. | madrid
León

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La economía española aún no ha salido de la fase de ajuste y el año 2011 será duro, no solo para la banca, sino para la mayoría de los agentes económicos. Tampoco está todo ganado en el terreno de la credibilidad, porque la confianza de los mercados è mobile y puede perderse con facilidad. En tan difícil contexto el gobernador del Banco de España, Miguel Fernández Ordóñez, exigió profundizar en las reformas -”«el optimismo solo puede estar condicionado a que no se detengan», afirmó-” y se volcó en los cambios en la negociación colectiva, ahora en la mesa de los interlocutores sociales.

Millones de desempleados aceptarían salarios acordes con su productividad si los empresarios españoles pudieran ofrecérselos, pero la rigidez de las actuales normas lo impide, dijo, y abogó por suprimir un marco «que pone trabas a la creación de empleo». Es un discurso que los sindicatos rebaten instando al gobernador a «hacer bien lo que tiene que hacer», es decir, la reestructuración del sistema de crédito, y este mismo argumento lo utilizó el ministro de Trabajo. Valeriano Gómez rebatió las descalificaciones del gobernador -”el mercado laboral español es «obsoleto e ineficiente», había dicho-” para, tras admitir que «no es el mejor del mundo», apuntar que en el origen de los problemas estuvo el mercado financiero. La novedad reside, en este caso, en que Fernández Ordóñez pone ahora el desempleo en el foco de sus inquietudes. «Nadie tiene derecho a insinuar la mínima satisfacción» tras conocer los datos de la evolución del mercado laboral en marzo, un mes en el que se registraron 4,33 millones de parados, censuró.

Pero el gobernador fue más allá y aseguró que reducir el paro y aumentar el empleo no es solo un objetivo social irrenunciable, sino que se ha convertido en «capital» en esta coyuntura. Si conseguimos acercar el marco laboral al de nuestros socios europeos se produciría una recuperación del empleo más rápida e intensa, lo que tendría efectos más allá del bienestar de los trabajadores. El saneamiento de las cuentas públicas sería más fácil, y la reducción de la morosidad «animaría la concesión de créditos».

Desde el Gobierno. El Ministro de Trabajo no cree que la solución pase por acabar con la trama de protección laboral que representan los convenios de diferentes niveles. En un acto organizado por la consultora KPMG, Valeriano Gómez reconoció que España necesita «un largo periodo de moderación y sensatez salarial» al no estar en condiciones de «financiar una espiral salarial en los próximos lustros». Reconoció que si los salarios suben por encima de la productividad, con el tiempo acaban con la empresa y la economía en su conjunto. Frente a las tesis del Banco de España de vincular salarios y productividad, Gómez defendió la construcción de un sistema que tenga en cuenta el coste de la vida, es decir, la evolución del Índice de Precios de Consumo.

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