Diario de León

Un modelo que apenas cambió

La Ley de Economía Sostenible no satisface a nadie y sólo desde el PSOE se la percibe como una estrategia de futuro para empezar a corregir los desequilibrios

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teresa velasco | madrid
León

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Echando mano de la memoria histórica, fueron los entonces líderes de CC.OO. y UGT, José María Fidalgo Cándido Méndez, los primeros en hablar de la necesidad de cambiar el modelo productivo, incluso años antes de que estallara la crisis. De hecho, el documento que daba el pistoletazo de salida al diálogo social al principio de esta segunda legislatura socialista (2008) ya recogía esta necesidad. La crisis solo vino a confirmar que algo se debía hacer, y el Gobierno se marcó como meta conseguir «un modelo productivo competitivo y sostenible», lo que también supone completar un cúmulo de reformas y hacer bueno el lema «menos ladrillos y más ordenadores». José Luis Rodríguez Zapatero dixit.

Pese a ser uno de los ejes principales del quehacer político de los dos últimos años -”el anteproyecto de la Ley de Economía Sostenible (LES) se aprobó en el 2009-”, lo cierto es que una vez recibido el visto bueno final de las Cortes (el pasado 31 de marzo), el resultado no parece satisfacer a casi nadie. Josep Sánchez Llibre, portavoz de CiU en el Congreso de los Diputados, explica que la norma «es un bodrio mal hecho», al que le falta cohesión y un punto de partida esencial para que se pueda hacer algo: «la economía necesita un marco de confianza»; sin él -”advierte-”, ninguna reforma podrá dar sus frutos. Sánchez Llibre considera que «se han perdido cuatro años».

Primero, porque la reforma laboral no ha tenido la profundidad que requiere la situación, y tampoco la de la negociación colectiva parece haber terminado en buen puerto. Segundo, porque la reestructuración del sistema financiero aún continúa. Y tercero, porque han faltado otras muchas cosas por hacer, como establecer un marco específico para las pequeñas y medianas empresa (las ahora famosas pymes) o realizar un cambio profundo en el funcionamiento de las Administraciones Públicas, además de fijar otro modelo energético «Queda mucha tela por cortar». Por eso, teme que «el cambio que necesita realmente el tejido empresarial no se va a producir».

En la bancada popular la visión es más drástica. Uno de sus portavoces, Álvaro Nadal, califica directamente la LES como «un disparate», que parte de un error de conceptos pues «desde la política no se pueden decidir cuáles son los sectores de futuro del país»; de conocerse -”añade-”, sería muy fácil saber dónde se debe invertir, pero los datos demuestran que ocho de cada 10 negocios que empiezan, terminan fracasando. Por ello, Nadal afirma que la LES ha sido la «excusa» para no hacer las reformas necesarias, «con un Gobierno que culpa a los empresarios de la crisis y les acusa de invertir solo en actividades especulativas».

Como alternativa a la LES, el PP propone un conjunto de actuaciones para que la inversión extranjera llegue con capital tecnológico, diseñando un impuesto de sociedades para los inversores internacionales, buenas infraestructuras que reduzcan los costes de la exportación y sendas reformas fiscal, de las Administraciones Públicas, del sistema educativo, y de la investigación , puesto que «las constructoras y los bancos sí son necesarios».

Confianza del PSOE. No comparte estos puntos de vista la portavoz socialista de Economía, Marta Gastón, que ve la LES como «una estrategia de futuro», ya que primero hay que corregir los desequilibrios macro-financieros. Insiste en que esta corrección ha requerido una gran cantidad de reformas y ha traído nuevas leyes: mercado laboral, negociación colectiva, sistema de pensiones, reestructuración del sistema financiero, la Ley de la Ciencia hasta llegar a la LES, «una ley transversal con multitud de ámbitos». Eso sí, reconoce que «no es la panacea», porque nada puede «cambiar de negro a blanco en tan poco tiempo»; ahora solo «sentamos las bases», advierte.

En el ámbito investigador se observa el cambio de modelo como necesario. Juan Torres, del consejo científico de la asociación cívica Attac España -”que ha cobrado nuevos bríos en torno al movimiento 15M-”, hace referencia al «peso desproporcionado de la actividad inmobiliaria» y la elevada volatilidad de empleo, sin olvidar el excesivo endeudamiento generado por el ladrillo .

Desde el Círculo de Empresarios, por su parte, recalcan que aún con el nuevo modelo la construcción continuará siendo necesaria, como el comercio o el turismo, motores actuales.

Pero, ¿hacia dónde se debe ir? En sendos informes de la Fundación Ideas y del Círculo de Empresarios se apuesta precisamente por la especialización en sectores de alto potencial innovador, donde se incluyen las energías renovables, ecoindustrias, tecnologías de la información y de la comunicación, biotecnología, industria aeroespacial, industrias culturales y de servicios sociales

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