Diario de León

El temor a una nueva recesión siembra el pánico en las bolsas de toda Europa

El sector bancario es el principal destinatario de la desconfianza de los inversores

Agentes de Bolsa trabajan ante el gráfico que muestra la caída del DAX 30 de Francfort.

Agentes de Bolsa trabajan ante el gráfico que muestra la caída del DAX 30 de Francfort.

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m. j. alegre | madrid
León

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Fundido en rojo. El descalabro de las bolsas europeas fue ayer de los que hacen época, por el pánico de los inversores a que la economía de los países desarrollados se oriente hacia otra fase de recesión y pueda arrastrar también a los emergentes. Todo cuanto podía ir mal —desde la evolución de los indicadores de coyuntura a las estimaciones de los expertos en el sector financiero, pasando por la reacción a los proyectos anunciados por los políticos— fue peor.

En el parqué de Madrid, el Ibex cerró con una pérdida del 4,7%, la segunda mayor caída del año, y acabó en 8.317 puntos. Llegó a caer más, hasta un 6,5% en los momentos más tensos. Londres cerró con retroceso del 4,49%, y otros salieron aún peor parados. París se vino abajo un 5,48% y el DAX 30 de Francfort, que acumula el resultado de varias semanas de recelo inversor, sufrió un desplome del 5,82%.

El sector bancario sufrió un durísimo castigo. En Francia, Societé Générale registró pérdidas superiores del 12,34%, el franco belga Dexia cedió el 13,96% y Credit Agricole perdió el 7.29% mientras los retrocesos de BNP–Paribas y Natixis superaron el 6%.

La ola de desconfianza afectó igualmente a los títulos bancarios británicos, porque Barclays Bank se dejó nada menos que el 11,7% y HSBC retrocedió un 6,16%. El alemán Commerzbank se hundió el 10,75% y el muy potente Bundesbank sufrió un desplome del 7,22%. Entre los italianos, la caída de intesa San Paolo superó el 9% y la de Unicredit del 7,22%.

A la inquietud por el deterioro de la economía mundial se sumó el recelo de los inversores que conocieron, a través del diario The Wall Street Journal , la preocupación de la Reserva Federal norteamericana por la capacidad de las filiales norteamericanas de bancos europeos de mantener un nivel adecuado de liquidez en el caso de que sus casas matrices se vean forzadas a repatriar capitales.

En comparación con otras plazas europeas, los bancos españoles salieron bastante mejor parados: es el ejemplo del Santander que perdió un 4,08% mientras BBVA cedió el 5,76%, la caída del Popular fue del orden del 6% y la del Sabadell se limitó al 4,7%.

Pero en el parqué madrileño el desplome también afectó a todos los valores habitualmente más negociados, desde los energéticos a las telecomunicaciones. La petrolera Repsol YPF cedió el 5,24%, la eléctrica Endesa perdió el 5,03%, Gas Natural retrocedió el 4,71% y Telefónica perdió el 4,76%.

Pese a la determinación del Banco Central Europeo (BCE) de sostener la deuda con sus compras en los mercados secundarios, la prima de riesgo de España se contagió de este clima de nervios e incertidumbre. Y de esta forma subió desde los 277 puntos básicos de la apertura hasta rozar los 300. Tras el cierre de las bolsas europeas, el rendimiento de los bonos españoles a diez años volvía a superar el 5% hasta situarse en el 5,031%.

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