Mario Draghi se estrena en el BCE en medio del caos griego
El italiano sustituye a Trichet con la misión de salvar el euro.

Draghi y Trichet, en una imagen de archivo.
Eran tiempos más pacíficos. Cuando Jean Claude Trichet, desde ayer ex presidente del Banco Central Europeo (BCE), asumió su cargo tuvo cuatro años de relativa paz para acomodarse en la espaciosa oficina ubicada en el piso 35 de la Euro-torre, tiempo suficiente para poder reaccionar con calma y precisión cuando se vio obligado a enfrentarse a la peligrosa crisis de la deuda que amenaza la existencia de la eurozona.
El primer día de trabajo de Mario Draghi como nuevo presidente del BCE, en cambio, estuvo marcado por una furiosa tormenta de origen griego que augura nuevos problemas para la institución y también para los gobiernos de los 17 países que utilizan el euro como moneda común.
Pocas horas antes de que Draghi ocupara el sillón de su antecesor, el primer ministro griego, Giorgos Papandreu anunció el deseo de convocar un referéndum sobre las nuevas medidas acordadas en Bruselas la semana pasada. Una medida que obligará al BCE y a su nuevo presidente a definir una nueva estrategia, esta vez destinada a impedir la desaparición de la divisa comunitaria.
La probabilidad de que triunfe el ‘No’ en Grecia, si se realiza en referéndum, podría llevar a la nación helena a la suspensión de pagos y a su posible salida de la eurozona, un escenario casi apocalíptico que ya causa nerviosismo en el continente. Como era de esperar, el BCE guardó silencio sobre el anuncio de Papandreu, pero fue un silencio marcado por la incertidumbre.
Draghi era consciente, desde hace semanas, de que su primer día de trabajo en el piso 35 de la Euro-torre lo enfrentaría a una situación muy diferente a la que disfrutó Trichet hace ocho años. El responsable italiano, de 64 años, sabía que su primera tarea al frente del banco seria diseñar un plan para devolver la calma a los mercados financieros y definir una política monetaria que impida la recesión y, de paso, le permita luchar contra la inflación. Pero nunca creyó que en su primera jornada de trabajo tuviera que librar su primera gran batalla para salvar el euro.
El fantasma del referéndum griego y el terremoto en las bolsas a causa del anuncio de Papandreu obligó a Draghi a tomar una decisión que sigue siendo polémica. El lunes y el martes, el BCE tuvo que comprar deuda española e italiana en los mercados secundarios para aplacar la tormenta que desencadeno Atenas.
No será la primera ni tampoco la última batalla que tenga que librar Mario Draghi al frente del BCE. Mañana jueves tendrá su estreno ante la prensa en Francfort. Después de dirigir su primera reunión del Consejo de Gobierno de la institución, dará a conocer las últimas medidas adoptadas por el gremio.