Francia se blinda con un plan de austeridad muy riguroso
El Gobierno francés aprobó ayer el plan de austeridad más riguroso desde el final de la Segunda Guerra Mundial en 1945 con el objetivo de garantizar la triple A, la máxima calificación financiera, puesta en vigilancia desde octubre por la agencia Moody’s. La subida del tipo mínimo del IVA desde el 5% al 7%, salvo para los productos de primera necesidad, y el adelanto en un año de la entrada en vigor del retraso en la edad de jubilación son las medidas principales de la nueva vuelta de tuerca presupuestaria, la segunda en dos meses y medio, motivada por la revisión a la baja del crecimiento económico del 1,75% al 1% en 2012.
La crisis de la deuda soberana en la eurozona ha añadido otro agujero en el apretado cinturón de los franceses a solo medio año de las presidenciales en las que Nicolas Sarkozy se juega su reelección. El calendario electoral explica que fuera el ya de por sí austero primer ministro, François Fillon, el que anunciará la nueva purga que ajusta en profundidad los presupuestos para 2012 antes incluso de haber sido aprobados de manera definitiva por el Parlamento, algo rarísimo.
El plan plurianual supondrá un recorte suplementario de 17.400 millones de euros de los que 7.000 se ahorrarán desde su puesta en marcha en 2012. El propósito es tranquilizar a los mercados y a las agencias de calificación sobre la voluntad gubernamental de aligerar el coste del modelo social francés. El objetivo es pasar de un déficit público equivalente al 4,5% del PIB en 2012, al 3% en 2013 y al 2% en 2014 hasta llegar al equilibrio en 2016.
En el terreno simbólico, los salarios del jefe del Estado y de los ministros serán congelados hasta 2016 para predicar con el ejemplo.