La Ceoe aboga por ajustes urgentes en una España que «está en peligro»
Rosell critica a los ejecutivos «avariciosos» . que ensucian la imagen de la banca.

El presidente de la Ceoe, Juan Rosell, en el Fórum Europa.
El presidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (Ceoe), Juan Rosell, urgió ayer al futuro Gobierno de Mariano Rajoy a no perder el tiempo y a presentar un plan «urgente y fiable» para atajar la sangría de la crisis. «España está en situación de peligro, y no es posible hacer más de lo mismo», sentenció el patrón de patrones en un discurso en el que defendió los últimos recortes realizados en Cataluña o Castilla-La Mancha por ser «de sentido común». Rosell, elegante, rechazó marcarle los plazos exactos a Rajoy, del que dijo que «bastantes problemas va a tener». Aún así, el máximo responsable de la Ceoe dejó claro que no hay tiempo que perder. El Ejecutivo surgido del 20-N, explicó, afronta una durísima tarea en la que no puede hacerse «trampas en solitario». «O reconducimos la situación o nos vamos a situaciones muy complicadas», apuntó Rosell.
Una nave que comparó con el Titanic por aquello de que «o se salvan todos, o no se salva nadie». Ante el acoso de los mercados, el presidente de la Ceoe quiso dejar claro que «decir que España es insolvente es una grandísima tontería» si se atienden los grandes números y los fundamentales de la economía nacional.
También tuvo Rosell un pequeño guiño a Zapatero, del que dijo que inició el camino correcto allá por mayo del 2010 (cuando congeló las pensiones y bajó el sueldo a los funcionarios), en un movimiento que ha sido «más reconocido» fuera que dentro de nuestras fronteras. Y es esa línea en la que se mueve Ceoe, en la de evitar las duplicidades y achicar las administraciones, para lo que pide una nueva ley de financiación autonómica..
Autonomías. Rosell apuesta, entre otras cosas, por garantizar el mismo nivel de cobertura en Sanidad, Educación y Servicios Sociales (aunque racionalizado respecto al coste actual) en todo el país y, después, que cada autonomía haga lo que quiera siempre que cumpla con la máxima de no gastar lo que no tiene. La receta pasa por gestionar lo público bajo los criterios de una empresa privada y centrar los recortes en el gasto corriente y no en la inversión.
Junto a la sempiterna demanda de la Ceoe de resucitar el crédito «cuya falta ahoga a empresas y familias», Rosell pidió concluir la reforma del sistema financiero y cargó de forma muy dura contra los banqueros. «Los codiciosos, los avariciosos han hecho mucho daño con sus actitudes escandalosas e inmorales; eso destruye el comportamiento racional de los ejecutivos y de los pequeños empresarios», afirmó.