El presidente del Popular saca la cara por el inmobiliario
Los bancos se aproximan estos días a las nuevas exigencias de saneamiento que les impondrá el Gobierno vía decreto en el Consejo de Ministros del 3 de febrero. Es una reforma que se ha cocinado casi al margen del sector, con lo que ello tiene de bueno y de malo, como una menor capacidad de presión corporativa, pero también un relativo desconocimiento de los problemas.
El presidente del Banco Popular, Ángel Ron, desde la relativa tranquilidad que le proporciona haber protagonizado la primera fusión puramente bancaria en esta ronda de la reestructuración, ha sacado la cara por un sector como el inmobiliario que, según recordó, genera el 20% del valor añadido bruto de la producción en España. Pero, sobre todo, invitó a «no demonizar» la vivienda, un activo que es el principal patrimonio de los españoles. Ocho de cada diez disponen de ella en propiedad, una proporción única en Europa. «Deprimir su valor no traerá nada bueno para el consumo de las familias», pronosticó.