Las dudas sobre España e Italia vuelven a los mercados
El presidente del BCE afirma que la pelota está ahora en manos de los gobiernos.
Los inversores desconfían de nuevo de los países periféricos de la zona euro. Para comprar deuda a diez años exigen una rentabilidad que en el caso de Italia supera el 5%, y en el de España se acerca al 5,5%, mientras por el bono alemán del mismo plazo solo se exige un interés del 1,912%. La prima de riesgo española trepó ayer a los 358 puntos, tras aumentar 15 puntos básicos durante la sesión -y medio punto porcentual en cuatro días-, mientras la italiana ascendió a 318.
En un clima de incertidumbre generalizada, los principales parqués europeos se tiñeron de rojo. El Ibex35 de la Bolsa madrileña registró la cuarta mayor caída del año. Este jueves cedió el 1,62% y perdió el nivel de los 8.400 puntos, al cerrar en 8.353,6 unidades.
Los recelos de los inversores tienen que ver con la desaceleración de las economías desarrolladas y emergentes, y el riesgo que un retroceso representa para los países más vulnerables de la zona euro. Estos días se acumulan indicadores desfavorables que ratifican el parón de la industria de los Diecisiete en los primeros meses del año, la caída de las ventas minoristas en el Reino Unido y el descenso de la producción manufacturera en China, entre otros.
Tras las sombrías declaraciones del economista jefe de Citi, Willem Buiter, quien advirtió el miércoles de que España está más cerca que nunca de incurrir en impago, y las observaciones de la agencia Fitch, que anticipa la entrada en pérdidas este año de la mayor parte de las entidades bancarias españolas, salvo las dos ‘gigantes’, los expertos hicieron una interpretación poco optimista de los comentarios del presidente del Banco Central Europeo al diario alémán Bild .
Mario Draghi considera que lo peor de la crisis de la zona euro «ya ha pasado» y la situación en la región se ha estabilizado, aunque advierte de que todavía existen riesgos. Entre los factores que invitan al optimismo destaca que varios indicadores macroeconómicos clave, como la inflación, la balanza por cuenta corriente o los déficit presupuestarios «están mejor que, por ejemplo, en EE.UU.».
Pero el gestor de la institución emisora añade que «la confianza de los inversores está regresando y en las últimas semanas el BCE no ha necesitado realizar compras de bonos soberanos». Para los analistas el comentario de que «la pelota ahora está en el tejado de los gobiernos», a los que, en su opinión, corresponde adoptar las medidas necesarias para «inmunizar» a la eurozona no quiere decir otra cosa sino que el Banco Central Europeo podría dejar atrás actuaciones como las megaofertas de liquidez a tres años a los bancos europeos, que han supuesto un auténtico bálsamo ante los problemas de acceso a la financiación mayorista. Draghi apuntó también que la institución «actuará inmediatamente de manera preventiva» en el caso de que las perspectivas de inflación empeoren, lo que puede traducirse en un anuncio de endurecimiento monetario.