Diario de León

El BCE avisa que no está para «resolver los problemas finacieros de los estados»

Mario Draghi considera que los contribuyentes españoles «ya han pagado bastante».

El presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, en una imagen de archivo.

El presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, en una imagen de archivo.

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agencias | madrid / parís
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Draghi se mantiene firme en los principios que rigen la actuación del BCE, que consisten básicamente en «asegurar la estabilidad de precios y contribuir a la estabilidad del sistema financiero con total independencia», afirmó en una entrevista concedida al periódico francés Le Monde .

El presidente del BCE no ve factible un escenario de ruptura del euro, como plantean cada vez más analistas, ya que en su opinión éstos «no reconocen el capital político que nuestros dirigentes invirtieron en esta unión y el apoyo de los europeos». «El euro es irreversible y preservarlo forma parte de nuestro mandato», sentenció. La receta para salir del bache pasa, a su juicio, por avanzar en la unión «financiera, presupuestaria y política» europea. También consideró que los acreedores de la banca española deben asumir responsabilidades en la resolución de la crisis porque los contribuyentes «ya han pagado bastante».

Draghi ha sido muy criticado por su reiterada negativa a que el Banco Central Europeo actúe como prestamista de última instancia de los estados en apuros. Los mensajes más duros le llegan, lógicamente, desde España.

Ante las críticas que señalan que ese organismo podría hacer más por ayudar a los estados y preguntado sobre si el BCE espera que los países sean los que hagan esfuerzos antes de reaccionar, comentó que «esa idea de mercadeo entre los estados y el BCE es un quid pro quo ».

El Gobierno del Partido Popular ya no sabe qué hacer para detener el feroz acoso de los mercados, que no atienden a reformas, ajustes y mensajes de calado político.

Los grandes inversores hace tiempo que sólo tienen ojos para las señales inquietantes que envía la economía española: desde la petición de rescate de la Comunidad Valenciana, pasando por las declaraciones de Montoro en el Congreso —en las que reconocía que «no había dinero» en las arcas del Estado—, hasta las previsiones macroeconómicas que alargan el periodo de recesión para España hasta más allá del 2013 y con una creciente tasa de desempleo.

Por eso la prima de riesgo se encuentra absolutamente descontrolada (el viernes alcanzó los 612 puntos básicos), y el interés que tiene que pagar el Estado por los bonos y obligaciones emitidos supera el 7,20%. Y por eso, al Gobierno sólo le queda el grito desesperado de ayuda al BCE para que de una vez por todas se decida a comprar deuda pública española.

Pero el presidente del organismo, Mario Draghi, no se deja ablandar por estos mensajes (casi ruegos) y recuerda que el instituto emisor no está «para resolver los problemas financieros de los estados».

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