El BCE ofrece una compra ilimitada de deuda a cambio de pedir el rescate
Draghi obliga a cumplir unas «estrictas» . condiciones para no desviarse del objetivo.

Mario Draghi, a su llegada a la rueda de prensa ofrecida ayer.
Mario Draghi despejó ayer el camino para que España recupere su ansiada tranquilidad en los mercados. El presidente del BCE, en la decisión más agresiva de la entidad desde que estalló la crisis, anunció que comprarán deuda española de forma «ilimitada» hasta garantizar la estabilidad en los parqués. La intervención del banco central, sin embargo, no será gratis como ha sucedido en ocasiones anteriores. Si el Gobierno de Mariano Rajoy quiere contar con su todopoderosa protección, deberá pedir primero un nuevo rescate a los miembros de la zona euro. Draghi insistió en que este salvavidas deberá acarrear condiciones «estrictas» para que el Ejecutivo no se desvíe con los ajustes y reformas.
Los mercados aguardaban la comparecencia del presidente del BCE con la respiración contenida. El ex gobernador del Banco de Italia había alimentado las expectativas con la promesa de que sacaría adelante un plan para «preservar» el euro. Y no defraudó. Pese a que el Bundesbank votó en contra, el resto de integrantes del Consejo de Gobierno de la entidad apoyaron su propuesta para reactivar la compra de deuda. Los analistas reconocieron especialmente el valor de que las adquisiciones sean «ilimitadas». Hasta ahora, las operaciones llevaban siempre la coletilla de que no serían «eternas ni infinitas».
Los inversores temían que Draghi dilatara la presentación de su plan y se refugiara tras respuestas ambiguas. Lejos de materializar esta hipótesis, desgranó una completa estrategia concebida para acabar con las «severas distorsiones» en los mercados, que atribuyó en buena medida a los «infundados temores» a una hipotética implosión del euro. El responsable transalpino explicó que las turbulencias han afectado de lleno al impacto de la política monetaria.
Bonos a tres años
Draghi detalló que las adquisiciones de bonos se limitirán a los títulos con un vencimiento de entre 1 y 3 años. Estas operaciones, de las que se informará periódicamente con total transparencia, se desarrollarán hasta lograr la tranquilidad total de un país frente a los inversores.
Esta vez la intervención tendrá condiciones. El más destacado es que España deberá pedir de antemano un nuevo rescate a sus socios. Con este gesto, el responsable transalpino se asegura de que la zona euro compartiría el peso de las operaciones al tener que implicarse también en la adquisición de bonos a través de sus mecanismos de emergencia.
Aunque no tiene que tratarse de un salvavidas integral, cualquier modalidad de asistencia implica dos cuestiones muy delicadas: memorando de entendimiento con un listado de ajustes y los ‘hombres de negro’ para verificar su cumplimiento.