La sospecha de los pagos en B persigue ahora al jefe de la patronal madrileña
Varios empleados denuncian que Arturo Fernández abona así parte de los sueldos .

El presidente de la patronal madrileña Ceim, Arturo Fernández.
La polémica sobre los pagos en dinero negro, que ha sacudido la vida política en las últimas semanas, sobrevuela ahora la cúpula del empresariado español. Ex trabajadores y actuales empleados del grupo hostelero Arturo Cantoblanco, propiedad del presidente de la patronal madrileña, Arturo Fernández, denuncian el pago en dinero B de parte del sueldo de sus asalariados. Los trabajadores hablan del reparto de sobres como una práctica sistemática que nadie ha querido o se ha atrevido a denunciar hasta ahora por miedo a posibles represalias y que, de confirmarse, supondría un fraude a la Seguridad Social y la Hacienda Pública.
El asunto, desvelado por la ‘Cadena Ser’, levantó una gran polvareda. Primero, porque implica al máximo responsable de la Ceim, la patronal madrileña, y uno de los vicepresidentes más influyentes de la Ceoe. En segundo lugar, porque el Grupo Arturo gestiona un sinfín de restaurantes, cafeterías y servicios de catering de administraciones, empresas públicas y organismos autónomos. Sobre todo en la Comunidad de Madrid, donde los tentáculos empresariales de Fernández lo abarcan casi todo en la prestación de servicios hosteleros: algunos ministerios, el Congreso de los Diputados, la Asamblea de Madrid, el Ifema, el Teatro Real, el Tanatorio de la M-30, Caixaforum…. y hasta la cafetería de la sede de UGT. Los trabajadores que se han decidido a denunciar el caso hablan de pagos en negro en concepto de horas extras y de complementos de responsabilidad.
Un tercio del total
En algunos casos, esa cantidad de dinero ‘B’ podría llegar hasta un tercio del salario total. Según la versión de estos empleados, la empresa siempre se ha negado a regularizar esos pagos.
El presidente de la Ceim niega todas las acusaciones e insta a la Inspección de Trabajo a que investigue «si hay alguna irregularidad que yo no sepa». En declaraciones a Antena 3, Fernández aseguró que su relación con los trabajadores del grupo que preside es «magnífica», por lo que dice sentirse traicionado.
El posible fraude cometido por el grupo de Arturo Fernández ha suscitado la reprobación de sindicatos y partidos políticos de la oposición, mientras que las pocas muestras de apoyo a Fernández vinieron de las filas populares. De confirmarse las denuncias, no sería la primera vez que Arturo Fernández se ve implicado en alguna irregularidad de tipo laboral.
El pasado agosto un juzgado sentenció que Fernández rebajó de forma injustificada el sueldo a los empleados del grupo Arturo Cantoblanco que trabajaban en los bares y cafeterías de complejo ferial de Ifema.