La inmobiliaria Reyal Urbis presenta la segunda mayor suspensión de pagos
Solicita concurso de acreedores con una deuda financiera neta de 3.613 millones .
Cuando desde el Gobierno y desde la banca se habla de que empezaremos a salir de la crisis a finales de este año o como muy tarde en el 2014, la cruda realidad vuelve a presentar la situación de una empresa que no puede hacer frente a sus deudas. El grupo inmobiliario Reyal Urbis presentó ayer concurso de acreedores voluntario al no haber alcanzado un acuerdo con sus acreedores para refinanciar su deuda.
El endeudamiento financiero neto de la empresa asciende a 3.613 millones de euros, con datos a cierre del tercer trimestre del 2012, y el próximo 23 de febrero vencían 2.600 millones. Reyal Urbis cuenta con una cartera de activos inmobiliarios valorada a 30 de junio del 2012 por Jones Lang en 4.194 millones de euros. El valor de mercado de los terrenos e inmuebles terminados en esa fecha del pasado ejercicio ascendía a 3.260 millones. Se trata de la segunda mayor suspensión de pagos de la historia empresarial española, sólo por detrás de la protagonizada por Martinsa Fadesa en el 2009 con 7.100 millones de pasivo, que ya ha superado el concurso.
El principal acreedor de Reyal Urbis es el Estado a través de la Sareb, Hacienda y el Instituto de Crédito Oficial. En el listado de entidades acreedoras figuran también el Banco Santander, el fondo Appaloosa (comprador de la deuda de Barclays), Banco Popular, FMS, Caixa Geral, EuroHypo, RBS y BBVA. Reyal Urbis ya había presentado preconcurso el pasado 23 de octubre, lo que le daba cuatro meses de plazo para seguir negociando. Con los últimos datos publicados por la empresa, correspondientes al tercer trimestre del 2012, presentaba unos fondos propios negativos y unas pérdidas de 257 millones de euros. Con esta negra situación, la banca no ha aceptado refinanciar la deuda de la empresa ni el ofrecimiento de canjear activos por deuda.
No obstante, el presidente de Reyal Urbis, Rafael Santamaría confía en lograr un acuerdo en el futuro porque «se ha constatado la buena voluntad de todas las partes negociadoras». Al tratarse de un concurso voluntario, continúan al frente de la empresa sus actuales directivos.
Inicio de la caída
Como en otras empresas, el endeudamiento de Reyal se disparó al comprar la inmobiliaria Urbis a Banesto en el 2006 por casi 3.300 millones de euros, lo que proporcionó jugosas plusvalías al banco. Después llegó el pinchazo de la burbuja inmobiliaria y los problemas para las empresas del ladrillo.
Desde que empezó la crisis, la sociedad impulsó una política de reducción de sus gastos de estructura, pero, debido a la fuerte contracción del mercado inmobiliario, la caída de sus ingresos por venta de inmuebles y arrendamientos fue muy superior.