El sector privado recela de la forma en que el Gobierno liberaliza el ferrocarril
Ninguna empresa ha hecho ofertas para gestionar los trenes turísticos.

La ministra de Fomento, Ana Pastor, en una imagen de archivo.
Mejor una liberalización completa del ferrocarril que varias parciales y sin plazos claros. La recomendación es de la Comisión Nacional de la Competencia (CNC), aunque también la hacen suyas las empresas privadas que empezaron a entrar en este mercado en 2005, con la apertura del mercado de mercancías. Ahora le toca el turno al transporte de viajeros y el órgano encargado por el buen funcionamiento del juego entre oferta y demanda no ve nada claro su desarrollo porque las barreras de entrada y expansión, junto a la «clara preeminencia de criterios discrecionales o sin una verdadera fundamentación económica», conceden una ventaja «sustancial» al operador dominante: Renfe.
«Queremos jugar con garantías y en igualdad de condiciones, no con las cartas marcadas». Es la queja de los miembros de la Asociación de Empresas Ferroviarias Privadas (Aefp).
Los grandes grupos de construcción y servicios del país, junto a las compañías de transporte, pretenden que en la segregación de Renfe en cuatro sociedades, la que gestione el alquiler de material rodante sea totalmente independiente del ‘holding’ público que se mantendría. También quieren que el título habilitante, exigido a las empresas interesadas, no se convierta en un obstáculo insalvable. La ministra del ramo, Ana Pastor, no les mencionó este ‘detalle’ hace un año, cuando anunció el proceso liberalizador del transporte de viajeros. Entonces, aunque siempre sin detallar plazos, el Ejecutivo daba a entender que tanto los trayectos en AVE como de larga distancia, estarían abiertos a la competencia. Y así será, pero es posible que pasen años, pues en Fomento ya no desean ser de los primeros en un proceso para el que todavía hay un largo plazo. El motivo: que el Ministerio vio como Francia y Alemania rechazaron anticipar su apertura pero compañías de estos países sí quieren sacar tajada en España.
También preocupa en el sector privado el papel que juegue Renfe, cuya posición «preeminente» parece que se va a mantener, también en actividades «conexas y necesarias para la prestación de servicios de transporte». Sobre ello alertó la CNC, así como sobre sus «importantes vínculos» con el administrador de infraestructuras ferroviarias (Adif) y Fomento.
No resulta así extraño que ninguna empresa se haya interesado formalmente por la primera fase de esa liberalización, que afecta a los trenes turísticos. Desde el día 1, el Transcantábrico, Al Andalus o Expreso de La Robla, entre otros, pueden ser explotados por el sector privado, pero nadie presentó ofertas ante el Ministerio.