Cuenta atrás para la adjudicación del multimillonario AVE de Brasil
El próximo viernes se cierra el plazo oficial para presentar ofertas en el macroconcurso para la puesta en marcha del AVE de Brasil, el ‘trem bala’ (como lo llaman allí) que en una nueva línea ferroviaria de 511 kilómetros unirá tres de las diez ciudades más pobladas del país: Rio de Janeiro, Sao Paulo y Campinas. El coste total del proyecto se estima en 13.000 millones, aunque los expertos del sector creen probable que haya desviaciones al alza.
No obstante, la primera fase —que se adjudicará el 23 de septiembre — conlleva establecer lo que sería la ‘superestructura’ de la línea y explotar el servicio ferroviario durante 40 años. El concurso tiene una dotación de 2.450 millones y aspiran a él las principales multinacionales del sector. Su inauguración está prevista para el verano de 2018, aunque la infraestructura debería estar lista y entregada a la Agencia Nacional de Transportes Terrestres de Brasil a principios de ese año.
En el caso español, la intención inicial del Gobierno de presentar una única oferta que aunara a empresas públicas (Renfe, Adif e Ineco) con privadas (ACS-Cobra, Indra, Abengoa y Bombardier, entre otras), y que tan buen resultado le dio con el AVE a La Meca se ha visto frustrada. Las divergencias entre Talgo y CAF, ante la intención de la primera de que sólo hubiera un fabricante en el grupo, han hecho que la compañía guipuzcoana optara por buscarse nuevos aliados aprovechando, además, que ya cuenta con una planta en Sao Paulo. El Ministerio de Fomento, en esta tesitura, se plantea apoyar dos consorcios (uno con Talgo y otro CAF), en los cuales habría la misma representación de empresas públicas. Aunque esa división podría restar fuerza frente a ofertas unitarias de otros países, en el departamento de Ana Pastor valoran que sería una forma de salvaguardarse de la imagen negativa causada por el accidente de Santiago, pues el tren fue fabricado por Talgo y la seguridad de la vía diseñada por sus socios.