España tiene los impuestos más altos de la UE con la menor recaudación
Sólo ingresa el 37% del PIB, lo que supone nueve puntos menos que la Eurozona .
España tiene un problema. Bueno, varios, pero sobre todo uno relacionado con su sistema tributario, con el engranaje de una sala de máquinas obligada a captar dinero para cubrir un techo de gasto cifrado en 133.259 millones para 2014. Savia nueva para nutrir unos Presupuestos que no convencen a la Comisión Europea por los «riesgos» que existen de no alcanzar el déficit del 5,8% respecto al Producto Interior Bruto (PIB) fijado para el próximo año, clave de bóveda de la ortodoxia económica comunitaria.
Dudas que surgen de la recaudación tributaria o de la previsión de ingresos de la lucha contra el fraude, «demasiado optimista» para los eurócratas del equipo del vicepresidente económico, Olli Rehn. España asegura que cumplirá, Bruselas no lo tiene tan claro.
Las diferencias son salvables pero, en líneas generales, una idea domina el debate: el modelo fiscal no funciona. Así, sin ambages. Lo dicen las cifras, ese enemigo implacable para todo político. Y es que España apenas recauda impuestos por valor del 37,1% de su PIB, un 9,2% menos que la media de la Eurozona. Unos guarismos similares a los países del Este y muy lejos de su condición de cuarta potencia de la moneda única. Lo hace, además, teniendo la fiscalidad más elevada de la Unión en lo relacionado, por ejemplo, al IRPF.
Comparaciones
España tiene una presión fiscal similar a Bélgica, Dinamarca o Finlandia, pero recauda menos que Malta, Chipre o Estonia. Y si se abre el abanico comparativo a los Veintiocho, España se codea con Suecia en tener los tipos más altos y, sin embargo, lo hace con Bulgaria, Rumania y Lituania para evitar ser el que menos ingresa. En una coyuntura en la que tanto se habla de productividad y eficiencia, Eurostat (la oficina estadística comunitaria) evidencia que la Hacienda tributaria no sabe recaudar… o es muy ineficaz en ello. Y sin los suficientes ingresos, cumplir con el ineludible déficit es una quimera
La última andanada encajada por el Gabinete Rajoy con remite de Bruselas tiene sello de nuevo cuño. En esta ocasión, la «invitación» a actuar se refiere a los Presupuestos de 2014. En octubre, y por primera vez, el Ejecutivo comunitario recibió y analizó al detalle las propuestas realizadas por los estados miembros antes de ser aprobados por los respectivos parlamentos nacionales. El examen, el primero de estas lides que realiza el Ejecutivo presidido por José Manuel Durao Barroso, concluyó con cinco amenazas de suspenso: Italia, Luxemburgo, Finlandia, Malta y España.