Panamá asumirá la ampliación del Canal si no hay acuerdo con las constructoras

Una embarcación transita por la esclusa de Miraflores, en el Canal de Panamá.
La Autoridad del Canal de Panamá (ACP) aseguró ayer estar lista para hacerse cargo de las obras de ampliación de la vía marítima interoceánica en caso de no alcanzar un acuerdo con las empresas integradas en el Grupo Unidos Por el Canal (GUPC), que encabezan la española Sacyr y la italiana Salini Impregilo y que amenazan con paralizar los trabajos si no reciben de las autoridades del país centroamericano fondos adicionales para cubrir sobrecostes «imprevistos». Las constructoras alegan que la rescisión del contrato retrasaría la inauguración al menos otros tres años.
La ACP reforzó con su pronunciamento la postura del presidente panameño, Ricardo Martinelli, que el día anterior aseguró que su país terminará las obras «pase lo que pase» y cueste lo que cueste. Por si hubiera alguna duda, la autoridad que administra el canal aseguró también contar con los fondos necesarios para financiar la infraestructura.
El administrador de la ACP, Jorge Quijano, expresó también su confianza en que la compañía aseguradora del proyecto (Zúrich) apoyará sus demandas en el pulso que mantienen con Sacyr y sus socios. Para ello mantendrá el próximo 13 de enero una reunión con los responsables de la firma suiza.
La ACP explicó que, si no hay acuerdo, cuenta con unos 403 millones de euros en cartas de crédito y otros 325 millones en caja destinados a finiquitar la obra. Salini Impregilo, principal socio de Sacyr en Panamá, asegura que eso demoraría tres años la inauguración de la ampliación del nuevo juego de esclusas del paso marítimo.
La joya de la corona de la economía panameña, el Canal de Panamá, está en su más dura encrucijada en el año de su centenario, con la ventaja de contar con la unidad nacional para terminar su ampliación si el consorcio internacional encargado decide abandonar la obra.
Pero, ¿quien se equivoca en un 50% en una licitación?, esa pregunta con cierta sorna flota en el ambiente y quien la hizo debe tener sus argumentos, pues fue el propio administrador del Canal de Panamá, Jorge Quijano.