Diario de León

Las constructoras españolas admiten el daño causado por el conflicto en Panamá

El sector tiene en el exterior más de la mitad de su facturación tras estallar la crisis.

Un grupo de barcos transitando por la esclusa de Miraflores, en el Canal de Panamá.

Un grupo de barcos transitando por la esclusa de Miraflores, en el Canal de Panamá.

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j. a. bravo | madrid
León

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¿Un «contratiempo común en muchas obras de gran envergadura» o todo un torpedo en la línea de la flotación de la construcción española, ahora que va «como un tiro» en el exterior? La mayoría de los expertos consultados, desde los profesionales de las empresas afectadas hasta analistas de mercados, consultores y escuelas de negocios, se sitúan en el término medio al valorar, casi tres semanas después de su estallido, las consecuencias del conflicto surgido en las obras de ampliación del Canal de Panamá, que podrían quedar paralizadas a partir del martes si el consorcio liderado por Sacyr cumple su amenaza de no seguir trabajando hasta que no se le paguen o, al menos, se reconozcan unos sobrecostes que cuantifica en 1.200 millones de euros.

Ninguno quiere entrar en el detalle de hasta qué punto está justificado reclamar una cantidad tan alta —desde Sacyr apuntan causas (nuevas condiciones geológicas, materiales no idóneos, modificación de la presa…) que, a priori, podrían justificar una suma importante—, aunque sí coinciden en que los conflictos por sobrecostes son cosa común a nivel internacional… y también nacional. De hecho, desde las dos grandes asociaciones patronales del sector, Seopan, y la Confederación Nacional de la Construcción (CNC), se destaca que en España es habitual desde hace décadas, y más en estos siete largos años de crisis, que las empresas presenten a los concursos ofertas con bajas de hasta el 40%, empujadas por el propio criterio de la Administración.

La consecuencia son precisamente esos costes mayores, en teoría, «sobrevenidos», aunque en algunos casos también fueran, al menos, sospechados de antemano. Los cifras son palmarias:_si en 2007 se revisaban al alza seis de cada 10 (62%) contratos de infraestructuras, en 2013 ‘sólo’ fueron cuatro (42%), e incluso el Ministerio de Fomento logró ahorrarse dinero en el saldo final.

La actividad internacional del sector supuso el 27% de su producción total en 2013, según las primeras estimaciones, un nivel que se disparó hasta el 83% en las seis grandes firmas. Su cartera de obras en el exterior (72.200 millones de euros) multiplica por cinco la nacional (14.600 millones), tras lograr nuevos contratos por 32.822 millones (hasta noviembre), cifra récord y un 31% mayor que en 2012. Y sin contar los 18.000 millones de exportaciones en materiales de construcción.

Entonces, ¿corre peligro esta buena marcha y en 2014 habrá penalización al sector por lo ocurrido en Panamá? «No es probable», apunta Joan Carles Amaro, profesor de Control y Dirección Financiera de ESADE —en coincidencia con otras voces—.

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