El consorcio de Sacyr deja las obras del canal de Panamá en mínimos
La falta de liquidez es el motivo que aducen los adjudicatarios.

Vista panorámica de las obras del proyecto de ampliación del canal de Panamá.
Un día menos sin acuerdo sobre quién y cómo se deben pagar los sobrecostes multimillonarios generados en la ampliación del canal de Panamá y, al tiempo, otra jornada en que se ralentiza aún más el ritmo de las obras que, según admitieron ayer desde el propio consorcio liderado por la constructora española Sacyr y la italiana Impregilo, se encuentra ya al mínimo.
El motivo es precisamente la falta de liquidez que se viene esgrimiendo por el adjudicatario, el Grupo Unidos por el Canal (GUPC) —del que también forman parte de manera minoritaria la firma belga Jan de Nul y la panameña Cusa—, desde que el conflicto saltó a la luz pública a principios de año. La última oferta de las empresas, rechazada por las autoridades panameñas, era «cofinanciar» esos gastos sobrevenidos, que aquellas estiman en 1.600 millones de dólares (unos 1.200 millones de euros).
La carta
Ante esa negativa, con las negociaciones oficialmente rotas desde el miércoles y todavía pendiente de abonar una factura de 50 millones de dólares correspondiente a la certificación de diciembre —la Autoridad del Canal (ACP) revisa de forma periódica la marcha de los trabajos y paga una cantidad a mes vencido en función de los avances alcanzados—, el consorcio mandó en las últimas horas una carta a sus empleados locales —la mayoría de los que trabajan en la obra son panameños-— pidiéndoles que se queden en casa. El motivo es que aún les debe el último salario semanal y los fondos disponibles se agotan a marchas forzadas.
Eso sí, el GUPC les aclara que no están despedidos y que sus contratos siguen en vigor. Es una medida «temporal» mientras no se resuelvan los problemas financieros que rodean al proyecto, explican desde el consorcio. «Es obvio que con menos dinero cada vez para pagar a empleados y contratistas, las obras se ralentizan mucho», explican. Pero, ¿cuánto? «Están a muy bajo ritmo», reconocen, aunque niegan que se hayan parado del todo porque el trabajo en las oficinas continúa.
Las imágenes, al margen de la polémica entre ambas partes sobre en qué grado prosiguen los obras, resultan reveladoras. Donde hace dos meses se podía ver un hervidero de varios miles personas trabajando a destajo para terminar el tercer juego de exclusas del canal, este jueves apenas se observaban unas decenas, amén de una flota de camiones, excavadoras, grúas y otra maquinaria pesada casi totalmente parada.
¿Y qué dicen en Panamá? Pues mientras el presidente Ricardo Martinelli ha llamado a «cerrar filas» en torno a la Autoridad del Canal ante los «sombrerazos (golpes)» que recibe desde el consorcio, la Asamblea Nacional del país pidió ayer que comparezca en sede parlamentaria —la cita será el miércoles próximo— su administrador, Jorge Quijano, a fin de explicar qué pasará ahora con el proyecto. Los diputados quieren que les explique los pormenores de la negociación, en aras a valorar si aún existe posibilidad de alcanzar una solución negociada a corto plazo.