Iberia y los pilotos sellan la paz tras adaptar sus costes a los de las ‘low cost’
Levantarán su veto sobre la filial de bajo coste a cambio de que no crezca hasta 2017.
Luis Gallego y el jefe de la sección sindical del Sepla-Iberia.
«Histórico». Así definieron el presidente de Iberia, Luis Gallego, y el jefe de la delegación del Sindicato de Pilotos (SEPLA) en la compañía, Justo Peral, el principio de acuerdo alcanzado ayer entre ambas partes que, en la práctica, elevará la competitividad de la aerolínea octogenaria hasta los niveles de los principales operadores de bajo coste (‘low cost’) actuales, como la irlandesa Ryanair y la española Vueling, precisamente compañera de la primera en el ‘holding’ IAG.
Y lo cierto es que, más allá de adjetivos rimbombantes, el compromiso alcanzado entre unos y otros —pendiente aún de que los servicios jurídicos elaboren el documento final y luego sea votado en asamblea por los pilotos, trámites que pueden extenderse tres semanas más— arroja, en algunos parámetros, niveles de costes incluso mejores que los de la compañía presidida por el polémico Michael O’Leary y su gran rivan en el ‘low cost’, la británica Easyjet. Así, por ejemplo, los días libres no productivos de los pilotos se reducen a un máximo de 13 al mes (y un mínimo de 10), frente a los 13,4 de media en las otras aerolíneas.
Más ajusres
En la misma línea de ajustes, los comandantes de Iberia podrán volar hasta 900 horas al año —casi un 37% más—, lo que supone el tope legal, mientras que en los vuelos de largo radio transatlánticos sólo serán necesarios dos pilotos, uno menos que hasta ahora —las compañías de EE UU deben operar con tres por norma— y a la hora de descansar en esos trayectos, se irán «al mínimo regulado», siempre inferior a la media actual de entre dos y tres días.
Con todo ello, desde el Sepla calculan un ahorre de costes laborales en el colectivo de hasta el 62% respecto a lo que tuvo que desembolsar la compañía en 2013. Eso incluye una reducción salarial lineal del 14% y la anulación, desde este año, del recorte adicional que se les venía aplicando por la falta de acuerdo. No habrá subida de sueldo, al menos, hasta 2016 y siempre que la empresa logre beneficios, la misma condición pactada con los tripulantes de cabina (TCP).
Peral subrayó que con esas cesiones podrá colocarse como líder en productividad. El punto más polémico de las negociaciones fue la situación de Iberia Express, cuyo desarrollo estaba limitado desde el laudo arbitral dictado en diciembre de 2012 para poner fin al último gran conflicto laboral —con huelga incluida— entre los pilotos y la compañía. Ese veto se levanta, aunque de forma progresiva. Así, hasta 2017 su filial de ‘low cost’ sólo podrá aumentar su flota desde los 14 aviones actuales hasta un máximo de 25. Además, tendrá que tener, como mínimo, un 15% menos de los asientos por kilómetros operados (AKO) por la matriz. Iberia y Express, diferentes» Eso sí, ambas tendrán convenios y tablas salariales distintas porque, según puntualizó Gállego, «son compañías diferentes». Por ello, Iberia Express tendrá su propia política de contrataciones, si bien en la entrada de nuevos pilotos tendrán prioridad quienes ya estén en Iberia y busquen promocionarse desde segundos de a bordo a comandantes
También habrá limitaciones para Vueling, la ‘niña bonita’ de IAG aunque esta vez no por una cláusula especial sino por el ‘convencimiento’ de la propia empresa. Teniendo a Iberia Express, «no es necesario» contar en Madrid con otro operador de bajo coste», explicó Gállego.