Diario de León

La españolidad de la empresa Deoleo se diluye ante el capital internacional

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J. A. Bravo | Madrid
León

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Han bastado apenas dos semanas para que la batalla que desde el Gobierno se anunciaba si caía en manos extranjeras el grupo Deoleo, líder mundial del sector aceitero, haya acabado casi como en el famoso cuadro de La rendición de Breda (Velázquez, 1635), solo que esta vez las llaves del bien conquistado las ha tenido que dar un español. De hecho, el propio ministro de Agricultura y Alimentación y flamante candidato del PP a las elecciones europeas del 25 de mayo, Miguel Arias Cañete, guarda cierto parecido físico con aquellos protagonistas.

Cierto es que Deoleo es una empresa, no una ciudad, y que sus necesidades financieras —con una deuda aún situada en los 506 millones de euros— priman sobre cualquier otra cosa, sobre todo para quien quiere lanzarse a la conquista de mercados tan competitivos como el asiático –donde acaba de abrir oficina en la capital malaya, Kuala Lumpur— y el norteamericano. Pero no lo es menos que fue precisamente el Gobierno el que quiso convertir en un tema político algo que, sin su intervención, no hubiera distado mucho de lo que ocurrió en el pasado con otras empresas españolas.

Los precedentes de Azucarera, Puleva o Tabacalera, entre otros, demuestran que la clave de todo es un dinero que no resulta fácil de conseguir. Y justamente ahí se explica que el fondo estadounidense de capital riesgo CVC Capital Partners —uno de los cinco más grandes del mundo— haya obtenido luz verde del propio consejo de administración de Deoleo para asegurarse el control de la compañía a corto plazo. De hecho, si todo sale según el calendario previsto, para el verano tendrá en sus manos el 29,9% del capital, incluyendo las participaciones de los bancos nacionalizados Bankia (16,51%) y BMN (4,85%).

Planes ambiciosos

Llegar a ese punto le habrá costado en torno a 130 millones de euros, si bien sus planes son aún más ambiciosos puesto que a continuación —siempre que la junta de accionistas del grupo refrende el pacto alcanzado el jueves con el consejo— lanzaría, ya de cara a finales de año, una oferta pública de compra (OPA) sobre el 100% de las acciones, valoradas en 439 millones. Es decir, que por menos de otros 100 menos podría superar el 50% y, por tanto, verse libre para cualquier decisión.

Pero los responsables de CVC han preferido granjearse el apoyo del consejo de Deoleo presidido por Oscar Fanjul, antiguo alto cargo de Bankia. Su compromiso de no vender las grandes marcas del grupo, al menos, en un plazo de cinco años ha tenido un gran peso. Igual o mayor lo ha sido que vayan a aportar un crédito de 470 millones de euros.

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