Fomento y Hacienda pugnan por el rescate a las autopistas
El Gobierno no termina de tener claro qué estrategia debe seguir respecto al largo conflicto de las autopistas de peaje en quiebra, al que parecía verse ya la salida a finales de marzo tras la propuesta del Ministerio de Fomento. Su plan pasaba por asumir la deuda de una decena de ellas que están a concurso de acreedores o a punto de entrar en ese proceso a cambio de que asumieran una quita del 50% que afectaría a todas las partes implicadas: bancos, accionistas y las propias constructoras. Los obstáculos son los mismos que había. De un lado, los acreedores quieren una mayor compensación por tan elevada quita y, de otro, todo el proyecto puede acabar cayendo como un castillo de naipes ante un posible veto desde Bruselas.
El secretario de Estado de Infraestructuras, Rafael Catalá, admitía «Bruselas entiende que no se puede generalizar una quita del 50% para todos los acreedores cuando la situación de cada autopista y de las propias sociedades a las que debe dinero es distinta».