Guerra entre la CEOE y las Cámaras de Comercio
La CEOE está dispuesta a dar la batalla con las Cámaras de Comercio para evitar que se apropien de competencias suyas, aprovechando que con su reforma van a dotarse de una mayor regionalización y van a intentar reforzar su alicaído poder, dentro de un proyecto auspiciado desde el Gobierno para buscar un contrapeso a la organización que preside Juan Rosell. Y es que ese es su temor, conforme avanzan los meses y se acerca el plazo máximo para que las comunidades autónomas adapten a sus respectivas legislaciones la nueva normativa que el Parlamento aprobó en abril y que fue presentada por el Ejecutivo hace un año.
La patronal, de hecho, ha creado un grupo de trabajo ‘ad hoc’ para analizar los riesgos que puede suponer una interpretación interesada de la ley estatal y ha llegado a la conclusión de que algunos territorios puedan terminar «nacionalizando» algunas atribuciones que hasta ahora corresponden a la propia confederación de organizaciones empresariales.
Aunque evitan concretar algunas -lamentan que el catálogo de actividades previsto por la nueva ley que rige las Cámaras es ya «de por sí demasiado extenso, descriptivo y farragoso»- desde la CEOE sí hablan de «una publificación de actividades que se califican de funciones público-administrativas, cuando tradicionalmente han venido siendo ejercidas por entidades privadas».
Por ello, desde las asociaciones empresariales quieren dejar claro que, como «entes de representatividad constitucional», deberían preservarse sus funciones.