BBVA, Caixabank y Sabadell, los bancos que más crecen con la reestructuración
El proceso ha supuesto unas pérdidas actuales para el Estado de 26.000 millones.
La adjudicación de Catalunya Banc a BBVA esta semana acerca a su fin la reestructuración del sistema financiero español, ya que entre las entidades nacionalizadas solo quedan por vender Bankia y BMN. El saneamiento se ha prolongado durante más de cinco años y ha supuesto la desaparición de las cajas de ahorros tal y como las conocíamos, un sector que en los buenos tiempos llegó a manejar el 50% del negocio. El proceso ha conducido a una mayor concentración del mercado con BBVA, Caixabank y Sabadell entre los que más han crecido al absorber firmas caídas. Pero esta colocación de las entidades insolventes se hizo tras su previo reflotamiento con dinero público del Estado. La factura de ayudas directas asciende a 61.000 millones, de los que 26.000 se dan por perdidos. El contribuyente se convierte en el pagano del rescate.
Esa es, a grandes rasgos, la foto actual de una transformación que empezó allá por 2009, después de que la intervención de Caja Castilla-La Mancha (CCM) en marzo de ese año confirmase los peores temores: que las cajas, controladas por la clase política, se habían entregado a una orgía durante la burbuja inmobiliaria. El Gobierno de Zapatero, no obstante, mantenía entonces el discurso de que el sector era sólido salvo algunas excepciones. Comenzó un baile de fusiones, pero en vez de que las entidades sanas se hicieran cargo de las insolventes se crearon gigantes de pies de barro como Bankia. Luego llegó su bancarización y su desembarco en Bolsa. Pero el problema no desaparecía.
El Ejecutivo de Rajoy forzó el saneamiento de las cajas según su exposición al mercado inmobiliario, pero no se atrevió a cortar el nudo gordiano, Bankia, nacionalizada en mayo de 2012. Su intervención precipitó el rescate financiero en junio de ese año. La zona euro puso a disposición de España un crédito de 100.000 millones; se consumieron 41.300.
Como consecuencia del rescate, la troika tomó las riendas de la reestructuración e impuso duras condiciones a las cajas. En la actualidad, únicamente dos conservan la antigua naturaleza de estas entidades, la valenciana Ontinyent y la mallorquina Pollença. De las 45 cajas que había a finales de 2009, solo quedan cuatro grupos en los que las entidades originales mantienen el control de los bancos que fundaron: Caixabank, Unicaja, Ibercaja y Kutxabank. El resto de cajas y grupos bancarios de cajas han sido nacionalizados y, salvo en el caso de Bankia y BMN, adjudicados ya al mejor postor.