Un emporio hecho ‘a medida’
El Corte Inglés, que cumplirá 80 años en 2015, progresó de una . pequeña sastrería hasta dominar el mapa comercial español.

Lisboa fue uno de los primeros centros fuera de España.
El Corte Inglés es un emporio nacional de primer nivel que cumplira 80 años en 2015 y al que sólo le ha faltado profundizar en su por ahora tímida aventura internacional. Su nacimiento, no obstante, fue claramente modesto de la mano de Ramón Areces, que da nombre a la fundación que controla la mayoría del capital social de la compañía.
Areces marchó en la adolescencia (apenas 16 años) desde su Asturias natal a Cuba, para después viajar a Estados Unidos y Canadá. Fue en la Habana, no obstante, donde tuvo su primera experiencia comercial en los almacenes El Encanto, propiedad de su tío César Rodríguez. Antes, el joven y ambicioso estudiante visitó Nueva York para conocer de primera mano cómo funcionaba su modelo comercial, que después trataría de desarrollar en España. En 1935, tras convencer a su tío de que le financie un proyecto que resultaría innovador para aquellos tiempos, adquiere la sastrería El Corte Inglés, fundada en 1890 y cuyo gran activo era una tienda de prestigio situada de forma estratégica en pleno centro de Madrid.
Para ello tuvo que negociar también con Pepín Fernández, un conocido empresario que controlaba varios inmuebles de la misma manzana y, como él, tenía en la cabeza montar una gran tienda que ocupara varios edificios.
El duro trabajo de Areces y su talante emprendedor, que siempre tuvo claro que el centro del negocio era el cliente y por eso combinaba la cuidada atención personal con la calidad del producto, pronto darían sus frutos.
Entre 1939 y 1940 adquiría un edificio vecino y creaba jurídicamente la sociedad El Corte Inglés, con siete empleados y su tío como presidente y socio; entre ambos aportaron un millón de pesetas de la época (6.000 euros) como capital.
Atrás quedaba Fernández y el nombre de Galerías Preciados, la cadena que aquel fundaría poco después (1943) —y sería la competencia directa del proyecto de Areces hasta su desaparición medio siglo después-precisamente adquirida por su rival en 1995—, ambos situados en la misma calle emblemática de Madrid.
Entre 1945 y 1946 se reforma todo el edificio, quedando en una estructura parecida a la de hoy, es decir, como gran centro comercial con 2.000 metros cuadrados y cinco plantas dedicadas a ventas.
Producción propia
Ese mismo año Areces crea la firma Industrias y Confecciones (Induyco) para responder al problema de oferta que empezaba a tener su matriz. Logró así un importante flujo de producción propia que tiempo después sería imitado por sus competidores hasta llegar a nuestros días.
Isidoro Álvarez, que había ido escalando posiciones, llega a presidente en 1989 al fallecer Ramón Areces. Con él se completa la expansión multiproducto y se producen grandes alianzas con firmas de otros sectores.
Hoy tiene dos grandes centros fuera del país (Portugal) y se plantea su internacionalización.