El miedo bursátil a la recesión pasa a la deuda pública y a la prima
El Ibex moderó su caída, pero cierra en mínimos anuales.
Son días de máxima tension en los mercados. Tras el batacazo del miércoles, ayer las boslas volvieron a registrar fuertes caídas a lo largo de la sesión, aunque al cierre se corrigieron algo gracias al efecto Wall Street y al mensaje transmitido desde la Reserva Federal de que podría retrasar la retirada de los estímulos monetarios si la situación no mejora.
En todo caso, los índices bursátiles están en mínimos del año. El Ibex cerró con una caída del 1,72%, que se suma al descenso del 3,5% del día anterior, con lo que se sitúa en mínimos del año. La volatilidad durante todo el día fue extrema. Al pánico de los inversores que expresamente deciden vender en este ambiente de incertidumbre se suma el automatismo de órdenes de venta cuando los valores llegan a un suelo prefijado. La espiral bajista afectó a prácticamente todas las bolsas, especialmente a las de los países periféricos. EL MIB italiano bajó un 1,21% y la bolsa de Atenas un 2,22%. Algo menos sufrieron las grandes plazas de Londres (-0,25%) y París (-0,54%). Sólo el DAX alemán cerró en positivo, con un tímido repunte del 0,13%. Lo que se vio ayer es que los mercados están revueltos no sólo para la renta variable, sino que también ha resultado afectada la deuda pública y la prima de riesgo. Muchos elementos se han mezclado para alcanzar esta mezcla explosiva: el miedo a una tercera recesión en Europa, la incertidumbre ante los test de estrés de la banca europea, el agotamiento del margen de actuación de la política monetaria de los bancos centrales, la desconfianza respecto a que Grecia pueda salir del programa de rescate antes de lo previsto, o incluso el efecto del ébola en la cotización de valores relacionados con el transporte o el turismo.