Blesa teme que el juez ahora investigue los movimientos de su patrimonio

El ex líder de Caja Madrid ha apurado el recurso a la póliza de Mapfre para su fianza.

Blesa, a su salida de la Audiencia Nacional, hace unos días.

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J. A. Bravo | Madrid
León

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Miguel Blesa alberga un temor todavía más importante que no poder abonar la fianza de 16 millones de euros que se le impuso por su responsabilidad en el abuso de las tarjetas B de Caja Madrid. El que fuera presidente de la entidad entre 1996 y 2010, período en el que ganó más de 30 millones de euros por distintos conceptos, recela con fuerza de la investigación que el juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu pueda abrir sobre su patrimonio, en el que se han producido movimientos llamativos, al menos, durante los dos últimos años.

Y es que esas pesquisas podrían iniciarse este mismo jueves —empezando por requerirle que presente una lista de bienes embargables— una vez que el magistrado haya comprobado si el ex financiero finalmente ha podido presentar los avales necesarios —el plazo terminaba a última hora del miércoles—.

Según fuentes jurídicas, Blesa podría llegar a duras penas con sus medios a los nueve millones, contando para ello con los inmuebles actualmente a su nombre —una mansión en la lujosa urbanización madrileña de La Florida, un chalé en la sierra (San Lorenzo de El Escorial) y una casa en Jaén que comparte con sus hermanos—, junto a una cartera de valores que le gestiona precisamente la filial de banca privada de Bankia y que hoy en día rondaría los seis millones.

En mayo de 2013, cuando Blesa reunió 2,5 millones para salir de prisión —aquella fianza se le impuso por la compra irregular del City National Bank of Florida (CNBF), un caso que aún se instruye en los juzgados madrileños—, su patrimonio inmobiliario rozaba los seis millones. Sólo en Madrid, y aparte de las casas citadas, tenía un dúplex en el Paseo de la Castellana (cerca del estadio Santiago Bernabéu) y un chalé en el cotizado barrio de Conde de Orgaz. Asimismo, en Linares disponía de varias fincas familiares.

Sospechas

Aquellas propiedades fueron vendidas o llamativamente traspasadas a terceros de su entorno —como un abogado—, levantando las sospechas de que podría estar ocultando sus bienes. De hecho, durante la investigación del CNBF el ex financiero reconoció que había realizado inversiones en EE UU, pero no se profundizó al respecto. Un movimiento parecido, aunque más burdo, hizo el ex presidente de la Ceoe y dueño de Viajes Marsans, al que luego el juez le atribuyó un patrimonio (incluidos testaferros) de 88 millones.

Por eso, Blesa recurrió a la póliza que, primero Caja Madrid y luego Bankia, suscribieron años atrás con Mapfre (en asociación con las aseguradoras Allianz y Liberty) para cubrir las responsabilidades que se pudieran exigir a la cúpula de la entidad derivadas de su cargo. A priori, alcanzaría tanto las fianzas (penales y civiles) como los gastos de defensa —como ya vienen haciendo una veintena de ex consejeros imputados en el caso Bankia—, pero también tiene sus resquicios.

No está claro que se pueda ejecutar si los daños son a la propia entidad y no sólo contra terceros o respecto a los clientes e inversores, aunque la costumbre establecida es que sí se cubren. Sí lo está, por el contrario, que si al final los asegurados resultan «condenados por una conducta dolosa o fraudulenta» deberán «solidariamente» reembolsar a la aseguradora el importe abonado. De modo que en el mejor de los casos para él, Blesa ganaría tiempo pero no tendría una solución definitiva. En cualquier caso, al cierre de esta información la aseguradora todavía no había atendido su demanda

Rato sí tiene ya aval

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En esta tesitura, Rodrigo Rato prefirió no recurrir a la póliza. En su caso, al mediodía de ayer miércoles presentó en la Audiencia Nacional un aval del Banco Sabadell que cubre los tres millones de la fianza civil por responsabilidad pecuniaria que se le exigieron. La garantía aportada a dicha entidad —con la que hace tiempo que trabaja y por eso rebajaría el interés anual a pagar hasta el entorno del 0,3% (unos 9.000 euros anuales)— serían las escrituras de sus dos casas (un piso en el barrio madrileño de Salamanca y un chalé en la localidad asturiana de Cabueñes), además de paquetes de acciones.