Competencia multa al ‘cártel de la leche’ por manipular 14 años el mercado
Considera implicada a toda la industria a la que sanciona con 88 millones de euros por pactar precios.
No es la mayor sanción impuesta en la historia, pero sí una de las resoluciones más severas por las conductas irregulares que revela. Tras casi dos años de pesquisas, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia considera probado que la industria láctea española, salvo algún pequeño actor, ha manipulado durante al menos 14 años este mercado básico actuando como un cártel.
Están implicadas 15 empresas y dos asociaciones sectoriales, el Gremio de Industrias Lácteas de Cataluña (GIL) y la Asociación de Empresas Lácteas de Galicia. Sin su «papel relevante» en esas conductas «colusorias con el libre mercado» no habría sido posible el fraude, por lo que el regulador las considera «coautoras» de una infracción considerada muy grave, que ha sido sancionada con multas que suman un total de 88,2 millones de euros. Estamos, en cualquier caso, ante una manipulación del sector a nivel tanto regional como nacional, que saltó a la luz en 2012 a raíz de una denuncia formulada en Castilla y León por la Unión de Pequeños Agricultores (UPA). Los investigadores de la CNMC empezaron a tirar de aquel hilo hasta encontrar un ovillo muy complejo y, además, duradero: al menos, desde 2000 a 2013.
Durante todo ese tiempo la industria láctea ha venido intercambiándose información «estratégica» en distintos foros y sobre distintas materias, en especial de precios de compra de leche cruda de vaca, volúmenes adquiridos a los ganaderos y excedentes de materia prima.
Su «objetivo común», apuntan desde el organismo que dirige José María Marín Quemada, era «consensuar y adoptar una estrategia conjunta para controlar el mercado de aprovisionamiento» de leche. Su dominio era tan grande que, además de establecer «acuerdos concretos para coordinar los precios de compra», también supervisaban la cesión de ganaderos entre compañías.