Arias Cañete: «España perdió mucho peso político durante la crisis»

El comisario europeo de Energía, Miguel Arias Cañete.
Miguel Arias Cañete (Madrid, 1950) jamás olvidará aquella tarde en el Parlamento Europeo. El 1 de octubre de 2014, a las 18.12 horas, comenzó el examen más difícil de su dilatada carrera política. Un peaje llamado ‘hearing’, la audiencia pública en la que tuvo que ganarse el puesto de comisario de Clima y Energía en la Comisión Juncker. Que si era machista, que si tenía acciones en compañías petroleras, que si ocultó su declaración de bienes…
—¿Se vio fuera en algún momento?
—No, porque sabía que estaba respaldo por un partido muy potente, como es el PP europeo, y por un presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, que me apoyó plenamente en todo momento. Pero sí, fue un ‘hearing’ duro, tres horas muy duras.
—Para un animal político y tan de partido como usted, ¿cuesta mucho actuar de comisario europeo y dejar a un lado la nacionalidad?
—Es un cambio radicalmente sustancial, que en los primeros días cuesta.
—¿Y está preparado para recibir críticas desde España? Joaquín Almunia encajó muchas y muy duras.
— Evidentemente, cuando se aplican políticas comunitarias se pueden criticar, pero yo lo que espero es desarrollar una política que sea comprendida en toda Europa, incluida la opinión pública española.
—¿Cuánto del impulso de las interconexiones energéticas para que la Península Ibérica deje de ser la gran isla de la UE es cosa de Miguel Arias, de la ‘mano española’ en Bruselas?
— Aquí tiene que ver todo el mundo. La Comisión ha actuado de catalizador, pero si España, Francia y Portugal no ponen toda la carne en el asador, el pacto no se habría firmado.
—¿Sin el estallido del conflicto ruso estaríamos hoy hablando de la Unión Energética?
—La crisis de Rusia tiene mucha influencia en la seguridad de abastecimiento, pero la Unión Energética va mucho más allá de las tensiones geopolíticas ya que tiene cuatro pilares fundamentales: renovables, eficiencia energética, descarbonización e innovación, que son claves para reducir en 2030 un 40% las emisiones, conseguir un 27% en renovables y un 27% en eficiencia energética.
—Pero en lo relativo a la seguridad del abastecimiento, millones de europeos dependen del gas ruso, incluso Estados enteros. ¿Es el mejor ejemplo de cómo Europa siempre reacciona demasiado tarde?
—Rusia ha sido un suministrador fiable de la UE durante muchos años; el 30% de nuestras importaciones de gas o petróleo proceden de Rusia: los Estados miembros estaban muy cómodos con los acuerdos firmados con Rusia… No había esa preocupación.
—¿Con cuál se queda, con la Francia nuclear o la Alemania renovable?
—El ‘mix’ energético es decisión de los países y el comisario ni decide ni opina, porque es una competencia que el artículo 194 del Tratado da a los Estados. Si se opta por la nuclear, la función de la Comisión es exigir que se cumplan todas las medidas de seguridad; y si se opta por las renovables, que los sistemas de apoyo no distorsionen la competencia a través de ayudas de Estado excesivas. – Por cierto, la Comisión Juncker quiere convertir a Europa en líder mundial de las renovables, pero el Gobierno al que pertenecía no parece pensar lo mismo…
—Por cierto, la Comisión Juncker quiere convertir a Europa en líder mundial de las renovables, pero el Gobierno al que pertenecía no parece pensar lo mismo…
—Bueno, España no va por el mal camino. Tenía un objetivo del 20% en 2020 y ahora está en el 15,5%, así que no hay ninguna razón para que no cumpla sus objetivos. España corrió mucho y los costos de implantación de las tecnologías fueron muy superiores. Ahora, los países que empiezan a desarrollarlas se encuentran con unas tecnologías maduras que tienen mucho menor coste.
—¿Bruselas está investigndo el judicializado tajo a las primas de las renovables aprobado por España?
— La Comisión está haciendo que el actual tercer paquete de energía se cumpla en toda la UE, no sólo en España. Porque antes de impulsar nueva legislación, hay que exigir que se cumpla la anterior. Y en el caso de las renovables, Competencia está analizando este tipo de sistemas retributivos en todos los Estados.
—¿Europa debe apostar sin ambages por el ‘fracking’?
— La Comisión aprobó unas recomendaciones ambientales y ahora estamos analizando qué ha pasado en los países donde existe, sus problemas, sus consecuencias medioambientales. Y en función de los análisis, decidiremos si legislar sobre el asunto. La Comisión ni estimula ni impide, sólo establece el marco medioambiental más seguro. Y la ambición medioambiental no está reñida con la competitividad industrial.
—¿Ha salido España de la crisis?
—España ha vuelto al crecimiento económico, está iniciando la creación de empleo, ha aplicado unas reformas estructurales que están dando resultados, pero todavía queda mucho por hacer porque la creación de empleo debe ser un proceso imparable, continuo y sustancial. Pero España fue en su día una preocupación de la UE y no lo es ahora. El país perdió mucho peso político durante la crisis.
—¿Cómo interpreta que España, la cuarta potencia del euro, carezca de representación en la cúpula económica de la UE?
—Cuando un país tenía la situación de España en el periodo comprendido entre 2008-2011, con una situación muy complicada, al borde del rescate, pues es normal que tenga mucho menos peso político. Para tenerlo, tienen que tener un respeto en cuanto a su ejecutoria comunitaria. Y si el déficit es del 11 por ciento, y la prima de riesgo y el paro son espectaculares, pues el respeto es menor. Aquí, en Europa, el respeto se lo gana uno todos los días y España se lo está volviendo a ganar.