La competitividad de la economía recupera niveles previos a la crisis
La depreciación del euro y la inflación negativa del último año, claves de la mejoría.
La economía española recupera en 2015 los niveles de competitividad previos a la crisis frente a la UE o a los países de la OCDE. Así se extrae del análisis de la evolución del Índice de Tendencia de Competitividad (ITC) que publica el Ministerio de Economía y que muestra cómo este mejor posicionamiento ha repuntado, sobre todo, desde el año pasado.
En este esfuerzo han jugado un papel clave varios factores internos y externos. En el primer grupo se encuadra la baja inflación y el abaratamiento de los costes laborales como consecuencia de los ajustes salariales promovidos por las reformas del Gobierno. En el segundo la depreciación del euro gracias a la política del BCE emprendida hace un año. Todo ello ha permitido recortar la brecha de la economía española respecto al exterior que se acrecentó desde 2008.
Una de las claves para el ansiado cambio de modelo productivo —anunciado por los diversos ejecutivos, pero nunca concretado— es el mayor peso del sector exterior en una economía dominada fundamentalmente por la demanda nacional y el consumo de los hogares. Para avanzar en esa dirección, algo conseguido durante los peores años de la crisis, es clave aumentar las exportaciones haciéndolas más atractivas en precios sin restarles calidad.
Los cálculos
El índice de competitividad se encarga de realizar esa medición. Pues bien, en 2006 el ITC de la economía española calculado con el IPC respecto a la zona euro era de 98,5 (cuanto más elevado, mayor brecha). Tras el estallido de la crisis, entre los años 2010 y 2013, ese diferencial se elevó por encima de los 100. Sin embargo, en el primer semestre de 2015 se situó en el 98,9. Esto significa que entre enero y junio la competitividad-precio de la economía española en el exterior mejoró un 0,8% con respecto a los países del euro.
Esta ganancia de competitividad respecto a economías que disfrutan de la misma moneda se debe a la baja inflación registrada en España desde hace dos años que ha provocado el temor a una deflación. Y es que los precios en 2014 cerraron en negativo (-1%) en tasa anual por primera vez en la serie histórica frente al -0,2 que registró la eurozona. Precisamente, ese año se produjo una mejora de la competitividad de la economía española respecto a sus socios comunitarios del 0,7%, la mayor en la última década y que la tendencia este año es a mejorar. De momento, la tasa de IPC en julio (0%) es dos décimas inferior a la registrada en la eurozona.