Telefónica recupera músculo en España
El gigantismo de Telefónica es con frecuencia su gran ventaja, pero también en ocasiones su principal lastre. Y la reacción del mercado a sus últimos resultados publicados ayer, con un descenso en su cotización bursátil -eso sí, de un moderado 1,4%- pese a cerrar los nueve primeros meses del año con un beneficio (4.577 millones de euros) un 69,6% superior al del mismo período de 2014, es un buen ejemplo de esa peligrosa dicotomía.
Y eso que el grupo presidido por César Alierta había logrado cumplir uno de los objetivos que más deseaba desde hace tiempo: volver a los números negros en su facturación nacional. Hacía siete años (desde otoño de 2008) que no conseguía elevar sus ventas trimestrales.