Primera demanda de bonistas contra la cúpula de Abengoa por abusar del cargo
Consideran que el presidente buscó su propio beneficio al abandonar la firma.
La crisis de Abengoa está recorriendo el mismo camino que han protagonizado otras compañías que estuvieron a punto de desaparecer, como le ocurrió con Pescanova. Mientras los acreedores perfilan las soluciones en las que puede desembocar el futuro de la empresa, los pequeños inversores se han puesto en marcha para litigar ante los tribunales. Dos propietarios de bonos han presentado ante la Audiencia Nacional la primera querella contra la antigua cúpula por buscar «su propio beneficio y lucro personal» al beneficiarse de indemnizaciones millonarias en lugar de «salvar a los miles de inversores» que se han visto atrapados en la sociedad tras la presentación del preconcurso de acreedores.
La denuncia va dirigida contra los dos máximos responsables de Abengoa, que ya no están al frente de la firma: el que fuera presidente hasta septiembre, Felipe Benjumea; y el ex consejero delegado hasta mayo, Manuel Sánchez Ortega. A ambos se les atribuye un delito de administración desleal y otro de uso de información privilegiada. En su escrito, los bonistas indican que ambos directivos «eran conocedores de la auténtica realidad económico-financiera» de la empresa. Y, además, sostienen que buscaron su enriquecimiento personal «en vez de utilizar dicha información para salvar a miles de inversores que se verán atrapados en la situación concursal de la entidad y, de paso, a todos los contribuyentes españoles que deberán acudir a su rescate». También en el caso de Pescanova o Martinsa Fadesa, los accionistas minoritarios presentaron una demanda ante la Audiencia Nacional por falseamiento de cuentas, negación de información al supervisor y perjuicio a los inversores.
En el caso de Felipe Benjumea, el que fuera presidente de Abengoa percibió una indemnización de 11,4 millones de euros -«exorbitante» para los querellantes- tras verse forzado a dejar la firma por parte de la banca acreedora, que exigía su renuncia como condición previa a negociar una ampliación de capital de la ingeniería que finalmente no llegó. Por su parte, Manuel Sánchez Ortega, que dejó de ser el consejero delegado en mayo, percibió una contraprestación de 4,4 millones, a la que habría que sumar otro bonus variable de 3,3 millones. El CEO fue sustituido por Santiago Seage, quien a su vez renunció a su cargo el pasado viernes para dedicarse a la gestión de la filial norteamericana. La querella explica que, al cabo de unos días tras su salida, Sánchez Ortega fichó por el fondo Blackrock, y un mes después, esta gestora «tomó fuertes posiciones bajistas» en las acciones de Abengoa, anticipándose a una caída que se ha producido.