Los mercados necesitan transparencia política
Lo peor para el mercado es que «hasta que no haya una mayor transparencia política, se le exigirá una penalización mayor», anticipa Javier Rillo. Es decir, más sesiones en las que el selectivo caiga de nuevo a niveles que no veía desde finales de hace dos años, cuando cotizaba en el entorno de los 9.270 puntos. Los analistas prevén un primer trimestre de 2016 mucho más complejo de lo que inicialmente estimaban, y más aún si la posibilidad de una nueva cita electoral sigue abriéndose camino.
En los dos últimos meses, como ocurre en las precampañas, las operaciones de los inversores internacionales se habían ralentizado a la espera del 20-D. «Ahora seguirán otras cuantas semanas e incluso meses sin moverse», explica Victor Peiró, de Beka Finance. «Es un periodo de incertidumbre en el que, por el momento, prefieren quedarse quietos», advierte este experto. El último Barómetro de Confianza de EY indicaba que el 48% de los empresarios encuestados por la consultora estaban dispuestos a realizar operaciones corporativas en 2016, aunque las postergarían a después de las elecciones por la incertidumbre política. En cualquier caso, confiaban en que tras el recuento de votos no se produciría un cambio sustancial en la política económica. Un hecho que, por ahora, también está en duda. Pero el tablero electoral ha dejado un panorama muy alejado del incialmente estimado por los grandes fondos de inversión, cuyos responsables estarían dispuestos a esperar a una resolución final del problema político para confirmar sus operaciones. «En el fondo, les da lo mismo invertir en España que en Italia o donde puedan obtener beneficios», explican fuentes del mercado.