El FMI revisa al alza el crecimiento de España pese a la incertidumbre política

España es el país de las economías avanzadas que más crecería, por delante de EE UU.

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D. Valera | Madrid
León

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El FMI actualizó ayer las previsiones de las principales economías del mundo. Y España volvió a salir muy favorecida. En concreto, el organismo internacional revisó dos décimas al alza su estimación de crecimiento para España en 2016 al situarla en el 2,7% frente al 2,5% de la proyección realizada en el pasado octubre. Entre ambos informes el principal hito acaecido en el país fue la celebración de las elecciones generales, cuyo resultado genera una incertidumbre política sobre la formación del Gobierno desconocida en las últimas décadas. Sin embargo, esa posible inestabilidad y su contagio a la economía quedó disipada, de momento, en las previsiones del Fondo Monetario. De hecho, lejos de afectar a la recuperación, España se convierte en el país de las principales economías avanzadas con un mayor impulso del PIB en este ejercicio.

Con estos datos el FMI considera que España crecerá en 2016 por encima de la media de la zona euro (1,7%) y de las grandes potencias europeas como Alemania (1,7%), Francia (1,3%) o Italia (1,3%) e incluso del Reino Unido (2,2%). Sólo EE UU se acerca a los números de España con una estimación de crecimiento del PIB del 2,6%.

En cualquier caso, este escenario podría cambiar si la la investidura de un presidente se estanca y fuera necesario repetir las elecciones. De hecho, el economista jefe y director del departamento de investigación del FMI, Maurice Obstfeld, advirtió ayer que la inestabilidad política «podría afectar» a la evolución de la economía. En este sentido, explicó que una «pronta resolución de la incertidumbre política sería positiva para España».

Cada vez mejor

Obstfeld también alabó las reformas realizadas por el Ejecutivo y su importancia en la recuperación de la economía. De hecho, el repunte del PIB estimado por el organismo liderado por Christine Lagarde para 2016 le permite igualar la proyección de la Comisión Europea (2,7%).

Sin embargo, todavía se encuentra lejos del 3% previsto por el Gobierno para el presente año. En cualquier caso, la mejora del PIB también se traslada al 2017, con un avance de una décima hasta el 2,3%. E incluso mejora su cálculo respecto al pasado ejercicio con un incremento de otra décima hasta el 3,1% (el Gobierno espera el 3,2%).

Unas estimaciones que permitieron ayer al Gobierno en funciones sacar pecho de su acción en la pasada legislatura en un momento en el que la continuidad de los populares en el poder no está nada fácil. «España es el único país del mundo al que el FMI le mejora su previsión», aseguró el presidente en funciones, Mariano Rajoy.

Por otra parte, el informe también refleja que el crecimiento mundial se recuperará de manera más gradual de lo esperado. Así, las estimaciones actuales son de un incremento del 3,1% para 2015, de un 3,4% en 2016 (dos décimas menos que la anterior estimación) y un 3,6% en 2017 (con otro descenso de dos décimas respecto a octubre). Asimismo, el estudio contrasta la recuperación, aunque lenta, de las economías avanzadas con la desaceleración que todavía viven la mayoría de los países emergentes. Con este escenario, el FMI prevé que las economías más desarrolladas continúen recuperándose «en forma moderada y desigual» y estima un avance del 2,1% frente al 1,9% de 2015. Por regiones, en la zona euro prevé que el fortalecimiento del consumo privado —estimulado por el abaratamiento del petróleo y las condiciones financieras favorables— está compensando el debilitamiento de las exportaciones.

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En cuanto a los riesgos para la economía global, el Fondo señala una desaceleración más marcada de lo esperado de China, «con mayores efectos de contagio internacionales por la vía del comercio, los precios de las materias primas y la confianza». También los efectos adversos en los balances de las empresas y dificultades de financiamiento relacionadas con una nueva apreciación del dólar y unas condiciones mundiales de financiación «más restrictivas a medida que EE UU retire su política de estímulos». Y por último, una escalada de las tensiones geopolíticas en ciertas regiones que provoquen trastornos comerciales o financieros.