La institución actualiza a la baja las previsiones
Ayer, el servicio de estudios actualizó las previsiones a la baja de la economía de forma drástica respecto a lo previsto en diciembre. Este año se prevé una inflación del 0,1% en lugar del 1%; en 2017, del 1,3%, tres décimas menos; y en 2018, del 1,6% (es la primera vez que se dan proyecciones de este año) . Dicho de otro modo: ese ansiado 2% que lleva a Draghi a jurar que «no nos rendiremos hasta lograrlo», no se alcanzará como pronto hasta 2019. La Eurozona, lastrada por los emergentes y las dudas sobre el sector financiero, cerró 2015 con un crecimiento de sólo el 1,6% frente a todos los vientos de cola que tuvo. «Es mediocre», censuró el martes en Bruselas el ministro de Economía en funciones, Luis de Guindos. Lo fue y lo seguirá siendo. Según el BCE, será del 1,4% en 2016 (tres décimas menos respecto a lo dicho en diciembre), del 1,7% en 2017 (igual) y del 1,8% en 2018. Y todo ello a pesar de que el Eurobanco ha inyectado más de 700.000 millones en el sistema a lo largo del último año con medias de política no convencional. «Si no hubiéramos actuado, tendríamos una deflación desastrosa», recalcó reforzando la idea que ya recalcó en el Parlamento Europeo hace unas semanas.